Devocional diario octubre 31

El Dios que nunca nos abandona. Salmo 139

«Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; alto es, no lo puedo comprender. ¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás.” Salmo 139 :6-8

¡Qué importante y vital es que vivamos apasionados por Dios y por estar en su presencia!

¿Qué es tener pasión espiritual?

Es un deseo ardiente, es tener el fuego de Dios en nuestro corazón, algo que supera toda fatiga o dolor.

Es un anhelo más fuerte que el deseo de placer, es un intenso amor y ardor espiritual. Es el impulso que nos pone y mantiene en movimiento día a día. Es coraje para aventurarse a emprender cosas nuevas, a perseverar y mantenerse firme frente al peligro o la dificultad. Es un celo ardiente por Dios y una disposición apasionada por su presencia.

¿Qué le puede suceder a nuestra pasión y a nuestro amor por Dios?

Se puede perder en el camino, se puede apagar con los afanes de la vida, nos vamos sintiendo cómodos y dejamos de ver las cosas con la perspectiva de Dios.

Simplemente nos vamos apagando y dejamos las disciplinas espirituales a un lado, dejamos nuestro tiempo con Dios en segundo plano.

El Profeta Elías después de una gran victoria en el Monte Carmelo contra los profetas de Baal se deprimió al punto de querer morir.
Hay personas que no lo reconocen pero a veces prefieren morir cuando pasan por un momento de desespero en el cual no ven la solución.

Los seres humanos fuimos creados para disfrutar de la presencia de Dios, y cuando no estamos en ella es como si sacaran a un pez del agua y aunque algunos piensen que es normal movilizarse sin Dios, pasan de ser peces a ser pescados para comer.

Cuando Dios está, hay libertad, cuando no eres suyo ¿de quién eres? No podemos servir o vivir para dos señores, porque amaremos a uno y aborreceremos al otro.

1 Reyes 19:4 “Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres.”

Estar sin Dios te puede llevar a la depresión. Cuando te agotas espiritualmente, terminas siendo tu mayor crítico.

Elías decía, “no soy mejor que mis padres,” cuando te olvidas de Dios también te olvidas de quién eres tú.

Hay un sentimiento de soledad y de abandono, te vuelves irritable, todo te molesta; la vida que vives no fue diseñada para vivirla en amargura sino para que la vivas en plenitud.

Que seamos cristianos no significa que nunca más vamos a tener problemas ni luchas, a veces es al contrario, se nos presentan más problemas que antes, pero te tengo una buena noticia, antes podías estar pasando solo o sola los problemas pero ahora pase lo que pase Jesús está a tu lado acompañándote y guiando tu camino a una solución.

Dios quiere que te diga lo siguiente, nunca te vas a sentir solo cuando tengas de mejor amigo al Espíritu Santo.

Elías pretendió huir de todos, incluso de Dios, pero nadie puede huir de Dios; puedes renunciar a Dios pero él nunca renunciará a ti. A donde quieras huir, Dios te va a alcanzar porque quiere que entiendas que no estás solo, que te va a ayudar y que estará contigo siempre.

1 Reyes 19:5-6 “ Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido; y he aquí luego un ángel le tocó, y le dijo: Levántate, come. Entonces él miró, y he aquí a su cabecera una torta cocida sobre las ascuas, y una vasija de agua; y comió y bebió, y volvió a dormirse.”

En la cabecera de Elías había pan y agua lo cual tiene un significado muy especial. El pan simboliza la Palabra de Dios y el agua representa la presencia del Espíritu Santo. Con esto Dios nos quiere decir que vamos a pasar por cualquier situación que se nos presente, que nunca nos va a faltar Su Palabra que nos motiva, alienta y también nos dará Su Espíritu para que nos consuele.

Por más que quieras esconderte, Él te va a alcanzar y va a llenar tu vida de su Palabra y su Espíritu.
Lo que Dios quería era que Elías se alimentara para que pudiera ir nuevamente a su presencia y salir del estado en el que se encontraba.

Si necesitas ser consolado por Dios, corre a sus brazos, si necesitas recibir una palabra de aliento y de motivación, quién mejor que aquel que nos creó y sabe lo que necesitamos oír, si estás enfermo entra al taller del maestro.

Dios quiere que también vayas a su monte, es decir a su misma presencia para que puedas suplir la necesidad de tu corazón. Nada ni nadie te puede brindar la paz y el amor que solo Dios te puede dar, tu puedes buscar satisfacerte con vicios, con dinero y de muchas maneras; pero nada va a llenar ese vacío de tu corazón, solo Dios te puede ayudar a salir de esa situación.

Dios quería que Elías fuera a su presencia pero él se metió a una cueva sin reconocer su condición.

Muchas veces nosotros, al igual que Elías, nos metemos en nuestras propias cuevas, es decir nos encerramos en nuestros problemas, nos escondemos y queremos estar solos, comenzamos a andar en tinieblas, deprimidos, desalentados, angustiados, hasta con ganas de morirnos porque que no hay solución a la vista; cuando Dios quiere todo lo contrario que andemos en luz, llenos de paz, gozo y amor.
Dios le dijo a Elías, sal fuera; hoy Dios te dice lo mismo, SAL FUERA DE ESA CUEVA y recupera la pasión por las cosas de Dios.

¿Sabes por qué quiere que salgas de la cueva? Porque al igual que Elías, El no te ha llamado a que vivas encerrado e infeliz.

Él quiere que disfrutes de su Presencia apacible y delicada, Él sabe que necesitas que Él se manifieste de esa manera suave, apacible y tierna a tu vida para que puedas recibir consuelo y aliento para seguir adelante.

v.13-15 «Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías?

El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida.

Y le dijo Jehová: Ve, vuélvete por tu camino, por el desierto de Damasco; y llegarás, y ungirás a Hazael por rey de Siria.»

Elías tomó la decisión de salir de la cueva y Dios le dijo, vuélvete por tu camino, vuélvete a mí.

Yo siento que la presencia de Dios hoy está con nosotros de una manera suave, apacible y delicada, Él ha venido para ayudarte a salir de la cueva y llevarte al monte de su Presencia donde hallarás descanso y aliento.

Él no se ha olvidado de ti, Él te ama y tiene una solución para tus problemas pero tienes qué salir de esa cueva y volver a Él de todo corazón.

Si el mensaje ha hablado a tu vida, deja un comentario a continuación, esto nos ayudará a seguir creciendo. Y comparte el mensaje con esas personas que Dios a puesto en tu mente mientras encuchas el devocional.

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2 comentarios en “Devocional octubre 31”

    1. Bendiciones Jorge, nos alegra que nos estes acompañando en los devocionales, espero Dios haya hablado a tu corazón, recuerda compartirlo con otras personas que también necesiten escucharlos. Puedes tambien visitar nuestros cursos gratuitos, que son de igualmente de gran edificación para nuestra vida: https://conectar.conociendoadios.net/

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