Devocional diario octubre 29
La Palabra de Dios es verdadera y es maravillosa. Salmo 119
Este salmo comienza con el V.1 diciendo: “Bienaventurados, bendecidos o felices aquellos que caminan de acuerdo a la voluntad.”
Mark Twain escribió: “Hay dos grandes acontecimientos en la vida, el día que naciste y el día que descubriste por qué.”
Uno de los grandes secretos de la vida es encontrar el propósito para el cual Dios nos ha puesto sobre la tierra.
v.2 “Dichosos los que guardan sus estatutos y de todo corazón lo buscan.”
v.3 “Jamás hacen nada malo, sino que siguen los caminos de Dios.”
V.9 “¿Cómo puede el joven llevar una vida íntegra? Viviendo conforme a tu palabra.”
¿Cómo entonces podemos permanecer puros en un lugar contaminado? No podemos hacerlo en nuestras fuerzas.
Aprendiendo a recibir consejos y obteniendo fuerzas superiores a las tentaciones del día a día. Esta fortaleza la encontramos en la Palabra de Dios, meditando en ella y poniéndola en práctica.
Debemos caminar en la vida guiados y estando de acuerdo con la palabra de Dios.
V.10: “Yo te busco con todo el corazón; no dejes que me desvíe de tus mandamientos.”
Cuando una persona busca a Dios con todo su corazón es difícil que se desvíe de su camino. Mientras más lo busques, más estarás caminando en tu propósito.
V.11 “En mi corazón atesoro tus dichos para no pecar contra ti.”
Cuando la palabra de Dios está escrita en nuestro corazón, esta nos ayuda a no pecar.
V.12-16 “¡Bendito seas, Señor! ¡Enséñame tus decretos! Con mis labios he proclamado
todos los juicios que has emitido. Me regocijo en el camino de tus estatutos más que en todas las riquezas.”
Es fundamental en la vida entender el poder que tiene la Palabra de Dios y lo importante que es estudiarla y guardarla en nuestro corazón.
V.18-19 “Ábreme los ojos, para que contemple las maravillas de tu ley. En esta tierra soy un extranjero; no escondas de mí tus mandamientos.”
Debemos pedirle a Dios que nos dé la revelación de su palabra.
Cuando la Biblia habla de nosotros como extranjeros es porque cuando alguien viaja a otro país necesita un mapa para ubicarse; nuestro destino final no es la tierra, es el cielo, entonces Dios nos envió a la tierra para que nos guiemos por su mapa, la cual es la Biblia.
V.33-34 ” Enséñame, Señor, a seguir tus decretos, y los cumpliré hasta el fin. Dame entendimiento para seguir tu ley, y la cumpliré de todo corazón.”
Debemos pedirle a Dios entendimiento y que nos ayude a cumplir sus mandamientos.
V.43 “no quites de mi boca en ningún tiempo la palabra de verdad…”
El salmista sabía el poder que tienen las palabras y por eso le pide que no se las quite de su boca en ningún tiempo. Nosotros no debemos de parar de confesar las palabras que Dios nos ha dado.
V.51 “Los insolentes me ofenden hasta el colmo, pero yo no aparto tu ley.”
A pesar de las burlas de los demás, el salmista no se apartó del camino de Dios; no importa quien se levante en contra de nosotros o murmure contra nosotros, debemos mantenernos firmes a pesar de las críticas.
V.58 “De todo corazón busco tu rostro; compadécete de mí conforme a tu promesa.”
El salmista era muy apasionado cuando se trataba de buscar a Dios, así mismo nos debemos apasionar por la presencia de Dios en nuestras vidas.
V.63 “Soy amigo de todos los que te honran, de todos los que observan tus preceptos.”
Debemos asociarnos con las personas correctas, personas temerosas de Dios que guarden los mandamientos de Dios.
V.97. “¡Cuánto amo tu ley! Todo el día medito en ella.
V. 98. “Tus mandamientos me hacen más sabio que mis enemigos porque me pertenecen para siempre.”
V. 99 Tengo más discernimiento que todos mis maestros porque medito en tus estatutos.
V. 100 Tengo más entendimiento que los ancianos porque obedezco tus preceptos.
V. 101 ”Aparto mis pies de toda mala senda para cumplir con tu palabra.”
V. 102 “No me desvío de tus juicios porque tú mismo me instruyes.”
V. 103 “¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! ¡Son más dulces que la miel a mi boca!”
Sabiduría es poner en práctica lo que uno sabe de una manera que transforma la vida.
La manera cómo se viva la Palabra de Dios, nos hace sabios. La sabiduría se adquiere cuando somos guiados por las enseñanzas de Dios.
Cada vez que abras tu Biblia, así mismo abre tu corazón y pídele a Dios que te enseñe; que al estudiarla, termines siendo más sabio.