Devocional diario octubre 25
Nuevos tiempos de alegría. Salmo 90
“Señor, tú has sido nuestro refugio generación tras generación. Desde antes que nacieran los montes y que crearas la tierra y el mundo, desde los tiempos antiguos y hasta los tiempos postreros, tú eres Dios.” Salmo 90: 1-2.
“De mañana sácianos de tu misericordia, Y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días. Alégranos conforme a los días que nos afligiste, Y los años en que vimos el mal.
Aparezca en tus siervos tu obra, y tu gloria sobre sus hijos.
Sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros, Y la obra de nuestras manos confirma sobre nosotros. Sí, la obra de nuestras manos confirma.” Salmo 90:14-17.
Tenemos qué aprender a olvidar el tiempo que nos causó tristeza. La vida es una escuela de aprendizaje y es muy valioso tomar en cuenta las buenas decisiones, el tiempo bien invertido y las personas que nos han edificado. Pero también debemos aprender de lo que no nos gustaría repetir, debemos aprender a pedir consejo a tiempo para no volver a caer en los mismos problemas. Aunque a veces podamos sentir que ya lo sabemos todo, uno se pasa la vida aprendiendo, especialmente con Dios.
Recordemos que Él es nuestro refugio, Él es quien nos enseña, Él es quien nos ayuda. Así que cada mañana es una buena oportunidad para alegrarnos de que estamos vivos, porque tenemos su misericordia, porque los días de tristeza se acabaron.
No te inscribas en la escuela del resentimiento, que nos ata al pasado y no nos permite sanar nuestro corazón, inscríbete en la escuela de la Palabra de Dios, para poder seguir avanzando en sus cosas, así como Pablo nos enseñaba en su carta, es necesario dejar el tiempo que se ha ido atrás y enfocarnos en lo que está por porvenir. Y si la mentira del diablo es hacerte creer que ya Dios para ti está agotado y que no hay nada que te pueda entusiasmar, tienes que recordar que estás por entrar a un nuevo tiempo de gloria y bendición abundante.
Hay personas que viven recordando los fracasos de su vida. Gente que habla del dolor todo el tiempo y si bien el ayer es una escuela, no podemos intentar seguir viviendo en el pasado.
Es tiempo de olvidar lo que nos ha causado tristeza, perdonar y proseguir hacia lo que Dios tiene por delante. Si alguien te ha causado dolor, tu resentimiento no le afecta. Al contrario, tu propia vida sigue siendo afectada por algo que tienes que dejar en el pasado.
Es tiempo de olvidar y dejar atrás las cosas que son difíciles de olvidar. El Señor te anima a mirar hacia adelante puesto que lo mejor está por venir. Así como la mujer de Lot en Génesis 19:26, “Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal,” quedó hecha una estatua de sal por extrañar a Sodoma y Gomorra, nosotros tenemos qué aprovechar la oportunidad gloriosa que se nos está abriendo hoy ante nuestros ojos.
Hay dos días de la semana en los cuales no deberíamos preocuparnos: el día de ayer y el día de mañana. Nada podemos cambiar de esos dos días. Sin embargo, sí podemos aprender del pasado y prepararnos para un futuro con un corazón sano y lleno de expectativa por lo que Dios está por hacer. Debemos vivir sólo un día a la vez para no tomar decisiones en base a la preocupación o el dolor. Debemos accionar y no reaccionar.
Tú puedes ser el agente de cambio en tu trabajo o donde estudias. Si tan solo buscas la guía de Dios y eres obediente, los frutos no tardarán en salir a la luz en este nuevo tiempo.
Recuerda que los peores recuerdos han quedado atrás , así que entiérralos y alégrate por lo que Dios va a hacer en tu vida.
Solo permite que el Espíritu Santo te ayude a perdonar y a dejar atrás el dolor.
Ora conmigo: Dios estoy preparado para nuevos tiempos, tiempos de alegría, tiempo del cumplimiento de tus promesas, tiempo de cosecha, tiempo de restauración, es tu tiempo, es mi tiempo ¡Él dijo, y será HECHO!
Esos tiempos de alegría que tanto anhelamos pero ya con Dios y sus promesas, gracias y bendiciones