Devocional diario octubre 22
Sé feliz en todo tiempo Salmo 73
Asaf, el escritor de este salmo, estaba tan confundido por sus sufrimientos, en comparación con la vida fácil de los malvados, que casi cae en un pozo de incredulidad absoluta. Estuvo dispuesto a culpar a Dios de haberlo abandonado, de no preocuparse por él, y por un momento estuvo a punto de dejar la batalla y rendirse completamente.
Este hombre de Dios debe haber pensado: «He estado obrando bien mientras paso penurias todo el tiempo, pero fue en vano; toda mi diligencia, mi alabanza y mi adoración, mi estudio de la Palabra de Dios han sido inútiles, han sido en vano. Yo sólo he hecho lo correcto, sin embargo, sigo sufriendo, no tiene sentido ¿Para qué sigo?»
«En verdad he limpiado mi corazón en vano, y lavado mis manos en inocencia.» Salmo 73:13
Amigos, tengamos mucho cuidado cuando la calamidad y la prueba vienen a nosotros y nos llenamos de argumentos y comenzamos a dudar de Dios y de su buena voluntad. Cuando la estemos pasando mal, tenemos qué proteger nuestro corazón contra el renegar de la fe, contra el volverse atrás y el argumentarse contra Dios.
v.21 -24 “Entonces me di cuenta de que mi corazón se llenó de amargura, y yo estaba destrozado por dentro. Fui tan necio e ignorante, debo haberte parecido un animal sin entendimiento. Sin embargo, todavía te pertenezco; me tomas de la mano derecha. Me guías con tu consejo y me conduces a un destino glorioso.”
Asaf se dio cuenta que su corazón estaba lleno de amargura; cuando las pruebas vienen a nuestras vidas, también viene la tristeza, sentimientos de soledad, que Dios nos abandonó, y que solo vienen calamidades y uno se pregunta ¿Por qué, Dios, cómo pudiste permitir esto? ¡Esa persona es tan recta, es alguien que tiene años sirviéndote, ¿Cómo puede estar enfermo, o cómo le puede haber ido tan mal?
Asaf se dio cuenta de que los ricos basan su esperanza, alegría y confianza en sus riquezas y terminan viviendo en un mundo de fantasía. Las fantasías solo existen en la mente de las que se las imaginan.
No permitas que las fantasías sean parte de tu vida, no vaya a suceder que te des cuenta de la realidad de Dios y ya sea demasiado tarde; aprende a ser feliz en medio de la temporada que estás viviendo y en todo tiempo alaba a Dios.
Asaf fue al templo y oró.
V.25-26 “¿A quién tengo en el cielo sino a ti? Te deseo más que cualquier cosa en la tierra. Puede fallarme la salud y debilitarse mi espíritu, pero Dios sigue siendo la fuerza de mi corazón; Èl es mío para siempre.”
Cuando los tiempos difíciles llegan, es el momento perfecto para correr a tu lugar secreto, estar a solas con Dios y clamar a Él. Si, te animo a que estés a solas con el Padre, Él te dará el entendimiento que necesitas.
Fue entonces cuando el Espíritu Santo habló a Asaf: “Dios los ha puesto en peligro, y van hacia su propia desgracia.» (V.18).
Entonces Asaf cayó en cuenta: «Yo no soy el que está en el deslizadero, los malos son quienes van a resbalar. Ellos van directamente a la destrucción.»
Asaf empezó a ver el panorama completo y se alegró y dijo:
«Dios es la fortaleza de mi corazón y mi porción para siempre» (V. 26).
Él pudo haber dicho: «Sí, mi fuerza está fallando. Sí, estoy soportando una gran batalla pero no estoy pasando esta lucha solo. ¡Tengo a un Padre amoroso en el cielo y Él cuida de mí!»