Devocional diario octubre 19

Misericordia al corazón arrepentido y el Salmo 51 

Este salmo es una de las expresiones más claras del arrepentimiento, una de las oraciones más intensas de la Biblia, es la del Rey David cuando le dice a Dios:

Salmos 51:10-12 «Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí.

No me eches de delante de ti, Y no quites de mí tu santo Espíritu.

Vuélveme el gozo de tu salvación, y espíritu noble me sustente.»

Esta confesión de David me ha llevado a examinarme, a volver al arrepentimiento y a experimentar el amor de Dios. Si te sientes alejado de Dios, utiliza este salmo como punto de partida y te ayudará a identificar y a corregir las fallas en tu vida.

¡No hay pecado demasiado grande que Dios no pueda perdonar!

El gozo, la alegría de la salvación se habían apagado en David. Ya nada era igual, no sentía lo mismo y eso sucede a menudo cuando nos alejamos de Dios, cuando le fallamos y la carga de nuestro pecado (la vergüenza) es más grande que el amor que tenemos por Dios.

A veces sentimos que nunca podremos acercarnos a Dios por algo malo que hicimos, eso nos resta, nos disminuye, y nos hace vivir condenados a estar sin la presencia de Dios. Antes, el deseo de David de estar en la presencia de Dios, era tan grande que superaba cualquier obstáculo con tal de estar en su presencia.

No dejaba que nadie se llevara el arca de su presencia y a donde iba Dios, allí quería estar, pero hubo un momento en el que David clama a Dios y le dice «no me eches de delante de ti,» pueden quitarme todo pero no me quites tu Santo Espíritu, que un espíritu noble me sustente.

Para este tiempo David había cometido una de las faltas más graves de su reinado y Dios le había quitado un hijo, David sentía un dolor profundo por la pérdida de un ser querido, se dio cuenta lo qué significa no sentir fuerzas para seguir adelante, pero David tenía un corazón conforme al de Dios porque anhelaba siempre la presencia de Dios y buscaba renovarse, pero su pecado se lo impedía.

v.12 “Restaura en mí la alegría de tu salvación y haz que esté dispuesto a obedecerte.”

¿Alguna vez has sentido que estás estancado en tu fe, como si todo lo hicieras por obligación o por costumbre?

David era consciente de que su pecado había abierto una brecha muy grande entre él y Dios; ese sentimiento de estar separado de Dios nos trae tristeza y por eso David le suplica a Dios: devuélveme la alegría de la salvación.
Dios mira lo que nadie más vé, “nuestro corazón,” y siempre nos va a extender su misericordia pues sabe de qué material estamos hechos; si, el estar cerca de Dios nos da un sentido de plenitud y de alegría que nada ni nadie nos puede ofrecer y además nos llena de felicidad.

Si tienes algo qué confesar, hazlo ahora mismo para que el gozo regrese a tu vida.

Si el mensaje ha hablado a tu vida, deja un comentario a continuación, esto nos ayudará a seguir creciendo. Y comparte el mensaje con esas personas que Dios a puesto en tu mente mientras encuchas el devocional.

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