Devocional diario octubre 17

Salmo 40: Vive en el centro de su voluntad

Este salmo demuestra la total dependencia de Dios cuando David dice en los versículos 1-4 de este salmo:

“Con paciencia esperé que el Señor me ayudara, y él se fijó en mí y oyó mi clamor. Me sacó del foso de desesperación, del lodo y del fango. Puso mis pies sobre suelo firme y a medida que yo caminaba, me estabilizó. Me dio un canto nuevo para entonar, un himno de alabanza a nuestro Dios. Muchos verán lo que él hizo y quedarán asombrados; pondrán su confianza en el Señor. Ah, qué alegría para los que confían en el Señor, los que no confían en los orgullosos ni en aquellos que rinden culto a ídolos.”

Y es que tenemos momentos en que no nos es fácil esperar la ayuda de Dios, pero por obediente Dios bendijo a David de 4 maneras distintas:

1) Lo sacó de la desesperación.
2) Puso sus pies sobre un suelo firme.
3) Lo estabilizó mientras caminaba.
4) Le dio un nuevo cántico de alabanza.

Cuando estamos en lo más profundo de la prueba pensamos que no vamos a tener salida, que de nada vale la espera, pero hoy entendí que no existen candados que no tengan llaves, eso quiere que decir que si tengo un problema también habrá una solución para ese problema, sólo debemos resistir y estar en el centro de la voluntad de Dios.

Salmos 40:8 «El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, Y tu ley está en medio de mi corazón.»

Hay encuentros que podemos tener con Dios cuando le agradamos y cuando rendimos nuestra vida a Él. ¿Qué significa rendir nuestra vida? Rendir nuestros deseos, planes y ambiciones, ilusiones, nuestros derechos, sometiendo todo a Dios y llegando a ser esa ofrenda que está sobre el altar de su presencia.

Los seres humanos tenemos apegos, nos aferramos a nuestra voluntad, a nuestra manera de ver y hacer las cosas, y cada vez que cedemos a la voluntad de otro nos sentimos frustrados.

Jesús dijo en Juan 4:34: «Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.»

La prioridad suprema de Jesús era cumplir la voluntad del Padre.

Si queremos experimentar la plenitud de Dios debemos vivir en el centro de su perfecta voluntad.

No puedes presentarte con un corazón autosuficiente, tratando de imponer tu voluntad.

¿Cómo te sentirías si te buscaran sólo cuando te necesitan?

Pregúntale a Dios ¿En qué quieres que sea obediente hoy? La oportunidad de estar hoy en la presencia de Dios no la puedes recuperar mañana. ¡Él te quiere ahora!

En el Getsemaní Jesús tuvo que decidir entre dos voluntades: la del Padre y la suya. Por eso encontramos a Jesús en Lucas 22:42 “diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.”

Jesús se rindió a la voluntad del Padre.

Que la voluntad de Dios para nuestra vida sea más importante que nuestra propia voluntad.

Ora conmigo:

Señor como dice el Salmos 143:10 «Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud.»

Rindo mi vida al 100% a ti, hasta que mi búsqueda de tu presencia se vuelva una adicción.

Si el mensaje ha hablado a tu vida, deja un comentario a continuación, esto nos ayudará a seguir creciendo. Y comparte el mensaje con esas personas que Dios a puesto en tu mente mientras encuchas el devocional.

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