Devocional diario octubre 14
Salmo 35: Dios mi vengador
¿Alguna vez has visto un par de urracas conversar y sabes que están tramando algo, que están hablando mal de ti, de tu familia o de tu ministerio?
Así sucede con David en el Salmo 35, hace una oración en la cual abre su corazón con Dios y le pide…
v.1 “ponte en contra de los que se me oponen; pelea contra los que luchan contra mí.”
v.3 “Levanta tu lanza y tu jabalina contra los que me persiguen. Quiero oírte decir: ¡Yo te daré la victoria!.”
Este versículo me relaja porque entiendo que de Dios es la pelea, que Él es nuestro
vengador, que Él escucha lo que dicen acerca de nosotros y dará su pago a quienes lo dicen, ni tu ni yo somos justicieros de nadie, Dios es nuestro Dios de las venganzas, me encanta pensar que Dios es mi vengador, que Él se pone en contra de los que se nos oponen, que sus ángeles están persiguiendo a nuestros angustiadores.
Algo que debemos entender es que David en ninguna parte de este salmo dice que él mismo se vengará, ni que tomará la justicia en sus manos, más bien entrega todo en manos de Dios.
¿Hay momentos en los que sientes impotencia porque no puedes hacer nada en contra de los que te hacen mal? ¿Pues quieres que te cuente un secreto? Cuando dejas todo en las manos de Dios, Él se encarga de darle a cada uno su merecido.
v.9 “Entonces me alegraré en el Señor; estaré feliz porque él me rescata.”
Lo mejor que podemos hacer contra aquellos que se nos oponen es ser felices pues felizmente confiamos en Dios; somos felices de que Él está de nuestro lado, felices que nada de lo que nos hagan otros, apagará el gozo que tenemos por dentro.
v.15 “Pero ahora que yo estoy en dificultades, ellos se ponen contentos; con aires de triunfo se unen en mi contra. Me ataca gente que ni siquiera conozco; me calumnian sin cesar.”
¿Te ha pasado? ¡No entiendes como, pero te ganas enemigos gratis! Personas que ni conoces, ni te conocen, pero tienen un mal concepto de ti, te calumnian; a mi me ha sucedido muchas veces, gente ha dicho cosas de mi que no son ciertas, pero siempre la receta para ellos es pedir perdón, los perdonas, los conoces, y sigues adelante, siempre habrá gente que habla o piense mal de ti, pero la opinión de otros no es la opinión de Dios, y esa es la que debe contar para nosotros.
¿Sabes que hago yo? — Le cuento a Dios como lo hizo David, pídele a Dios que pelee tus batallas.
v.19-23 “No permitas que mis enemigos traicioneros se deleiten en mi derrota; no permitas que los que me odian sin motivo se deleiten en mi tristeza. No hablan de paz; conspiran contra personas inocentes que no se meten con nadie. Gritan: «¡Ajá!¡Con nuestros ojos lo vimos hacerlo!».
v. 22 “Oh Señor, tú sabes de todo esto; no te quedes callado.No me abandones ahora, oh Señor.”
v. 23 ¡Despierta! ¡Levántate en mi defensa! Toma mi caso, Dios mío y Señor mío.”
Los malvados se vuelven como caníbales, nos comen vivos con sus palabras, pero la justicia de Dios nunca duerme, nunca se cansa, a veces nosotros pensamos que tarda, pero Dios siempre llega a tiempo.
Dile ¡Dios toma mi caso, en ti confío! Cuando tengo ganas de hacer justicia por mis propias manos recuerdo que Él es mi vengador, Él es mi justicia, nunca me deja solo, tampoco me abandona, siempre está conmigo.
Que bendición , mil bendiciones un abrazo.