Devocional diario noviembre 26
Principios para una vida de éxito
Salmo 37:23-24 TLA “Cuando a Dios le agrada la conducta de un hombre, lo ayuda a mantenerse firme. Tal vez tenga tropiezos, pero no llegará a fracasar porque Dios le dará su apoyo.”
Muchos de nosotros vivimos en medio de dificultades o hemos pasado por momentos difíciles, momentos que no quisiéramos que se repitan.
Hace mucho tiempo, un rey colocó una gran roca obstaculizando el camino, entonces se escondió en un lugar donde pudiera observar si alguien quitaba la tremenda roca.
Algunos de los comerciantes más adinerados y algunos cortesanos al ver este obstáculo simplemente dieron vuelta y ruidosamente culparon al rey de no mantener los caminos despejados, pero ninguno hizo algo para sacar este inmenso obstáculo del camino.
Entonces un campesino llegó llevando una carga de lo producido en su tierra y al aproximarse a la roca, el campesino puso su carga en el piso y trató de mover la roca. Después de empujar y fatigarse mucho al fin lo logró.
Mientras recogía su carga notó una cartera en el piso, justo donde había estado la roca. La cartera contenía muchas monedas de oro y una nota del mismo rey indicando que el oro era para la persona que removiera la piedra del camino.
Esto permitió que el campesino fuera el único que aprendiera que los obstáculos presentan una oportunidad de cambio.
¿Cómo reaccionas a los obstáculos de la vida que se atraviesan en tu camino?
Los obstáculos son una oportunidad de reflexionar y considerar si debemos hacer cambios y ajustes a nuestras vidas y cómo tratamos a otros. Los cambios vendrán cuando nos propongamos evaluarnos, cuando determinemos cambiar no sólo de palabra sino con hechos.
No seas como los que se paran en la puerta de un gimnasio y dicen: si yo alzara pesas estaría como uno de esos forzudos, pero NUNCA lo deciden hacer.
Tienes qué ampliar tu mente, tener otros amigos, no los que se viven quejando que son una carga y te deprimen; ensancha tu territorio y que la visión que has tenido la lleves a un nivel más alto en tu vida.
Los cambios que decidas hacer hoy, podrán ser muy útiles hacia el futuro.
Siembra una semilla y tendrás una cosecha.
Jeremías 29:11 “Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes afirma el Señor, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.”
¿De repente has sido maltratado por tu pasado? Tengo una buena noticia para ti, tu futuro contiene una promesa, Dios te va a dar algo nuevo.
La promesa de tu futuro se hará realidad a la medida que pongas de tu parte, que hagas cambios para que tengas nuevos resultados.
A Albert Einstein se le adjudica el siguiente dicho:
“Locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes.”
No es suficiente desear cosas nuevas, desear hacer nuevo impacto, etc, debes ponerle piernas a los cambios.
Hay dos cosas que debemos hacer para que estos cambios lleguen:
1. Reemplazar el deseo con la acción.
2. Lo que desees debe ser consecuente con la verdad: La fe trabaja con realidad no con mentiras. Un ejemplo es si te quedaste sin trabajo y andas pelado pero no haces nada y sólo confiesas que Dios te va a ayudar.
Lo que debes hacer es tomar responsabilidad de la situación en que te encuentras, reflexionar por qué estás en esa situación y hacer los cambios qué debes hacer. Debes moverte hacia otra dirección y provocar el cambio.
Apropiate de tu responsabilidad y enfrenta tu realidad. Con un ajuste que hagas en tu vida, las cosas podrán cambiar.
Confrontar la realidad tiene un efecto poderoso pues cuando aceptas tu responsabilidad, inevitablemente te diriges hacia el éxito. Dentro de la realidad de algo siempre existe la posibilidad de un milagro y cuando tienes al Señor de tu lado, aún habiendo experimentado el fracaso te dará ventajas porque Él ordena tus pasos.
Por eso cada dificultad puede ser un trampolín para un próximo nivel en tu vida. Después de la tormenta viene la calma. Aun en los momentos de necesidad, Dios nunca ha permitido que nos falte nada.
No permitas que el temor te controle.
2 Timoteo 1:7 “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.”
La fe y el temor se oponen. Muchas veces el enemigo quiere poner temor sobre muchas cosas, como por ejemplo para emprender nuevos retos.
Atrévete a cambiar, a intentar de nuevo, si no puedes hacer nada (quizás es un imposible) confía en Dios. Tengo la seguridad de que si Dios no abre el mar ante tus ojos, te va a permitir caminar sobre las aguas. Con esto te digo, si tenemos a Dios a nuestro favor no hay que tener temor de nada.
Examina tu actitud.
Nuestra parte es reconocer con humildad nuestros errores, y seguir caminando hacia lo próximo que Dios nos dará. Pisa fuerte, porque vas a paso seguro. ¡Quién está contigo no es cualquiera, es PAPÁ DIOS! Debes saber que las pruebas van a pasar y dar ejemplo de humildad y de paciencia pues muchos te observan.
No más excusas.
Hoy fue el último día de estar sacando excusas, toma responsabilidad tanto de tus éxitos como de tus fracasos, no fue la culpa de nadie (de él o de ella), tu busca la forma de cambiar tu vida, no presentes más excusas para hacer lo que tienes que hacer.
No permitas que el fracaso se interiorice pues los barcos terminan hundiéndose es
porque les entró agua. Proponte que lo que pasó afuera no se te meta adentro, lo que pasó afuera, afuera se quedó. ¡Perdona! Olvídate de lo que pasó. ¿Te botaron del trabajo? Dios tiene algo mejor para ti.
Los que no perdonan quizás están tranquilamente durmiendo y tú no. Saca eso de tu vida. Dios tiene algo mejor para ti, tiene un futuro y tiene una esperanza.
Dios te promete un nuevo comienzo para ti. Una promesa, Te dejó y se fue con otra, Dios tiene a alguien mejor para ti.
Dios tiene nuevos comienzos y nuevas oportunidades. Niégate a verte como un fracasado. Levanta tu rostro en alto.
Todo aquel que ha logrado éxito tuvo que atravesar por uno o muchos fracasos, por ejemplo:
Albert Eistein fue expulsado del colegio por lento.
Vincent Vangoh no vendió un solo cuadro en toda su vida, pero hoy sus cuadros cuestan millones.
Elian Caro perdió 250 carreras de caballo antes de ganar la primera.
Abraham Lincoln perdió muchas elecciones antes de ganar la presidencia de los Estados Unidos.
Si de ti aún no se ha escrito nada, estás aquí porque todavía no te has rendido, niégate a verte como un fracasado. Todavía te quedan oraciones por hacer que no has hecho. Todavía te quedan dos golpes más que dar, dos puertas más que abrir.
Dile ahora mismo al que está a tu lado, no vamos a fracasar porque Dios está con nosotros, así que levántate.
Sigue creciendo.
Las personas inteligentes hacen auto-exámen para ver en qué tienen qué mejorar. Tus áreas débiles pueden mantenerte lejos de tu éxito, así que cambia, sigue creciendo en el Nuevo Año.
Aprende de tus errores. Se aprende mucho de los fracasos, aunque no es divertido,
y son necesarios..
• Deja ir el pasado. Nadie que haya tenido éxito ha vivido en el pasado. Dios hoy te da una nueva oportunidad para empezar tu vida de nuevo.