Devocional diario noviembre 25
Una Actitud Diferente
Si queremos disfrutar nuestra vida al máximo debemos entender que no hay nada que influya más en nuestra vida que nuestras actitudes. Por lo tanto, si quieres cambiar tu vida, debes primero cambiar tus actitudes.
Nuestras actitudes son tan poderosas que son más importantes que nuestros estudios, nuestro trabajo, o incluso el dinero; tus actitudes te darán amigos o enemigos, victorias o derrotas, éxitos o fracasos es por eso que debemos enfrentar la vida con una actitud diferente al resto.
Piensa por un momento en esto, hay muchas cosas que no podemos cambiar en nuestra vida, no podemos cambiar nuestras circunstancias, no podemos cambiar los problemas pero algo que siempre podremos cambiar son nuestras actitudes.
Algo que nada ni nadie te va poder quitar es el de escoger tus actitudes.
Muchas personas viven una vida estancada, frustrada y amargada porque simplemente tienen una actitud negativa frente a la vida. La vida es como un viaje y yo he notado que aunque todos viajamos en el mismo avión por la vida, algunos van en primera clase otros, otros van en clase económica y otros van en el área de carga, pero no por falta de dinero, ni de oportunidades sino por falta de actitud.
Tus actitudes son el timón de tu barco, hacia donde tú las dirijas, ellas te llevarán; tus actitudes te pueden llevar a buen puerto o te pueden llevar contra las rocas.
Juan 16:33 “…en el mundo tendrán aflicción, pero no teman yo he vencido al mundo.”
El primer paso para poder mejorar mi actitud frente a la vida es entender lo que Jesús nos advirtió en Juan 16: que mientras vivamos en el mundo habría problemas y adversidades pero también nos dijo: No teman, yo he vencido al mundo.
No importa cual sea tu problema o tu aflicción, Jesús ya tuvo la victoria hace 2.000 años en la Cruz del Calvario.
Estamos peleando contra un enemigo que ya ha sido vencido, que ya fue derrotado y estamos luchando una pelea que sabemos que ya ha sido ganada.
Debemos enfrentar la vida sabiendo que no importa cual fue mi pasado o cual es mi presente, nuestro futuro y nuestro final es de victoria y de bendición. Por eso lo importante no es el estado presente de tu familia, ni de tus finanzas, ni de tu servicio en la iglesia, lo que es vital en tu vida es tu actitud frente a tu familia, tu actitud frente a las finanzas, tu actitud frente a tu servicio espiritual, tu actitud frente a la vida.
La Biblia dice que debemos magnificar a Dios, pero muchas veces estamos magnificando el problema y no a Dios. Muchos cristianos no tienen una mejor actitud porque se han enfocado en sus problemas, debemos quitar los ojos del problema y clavar la mirada en el Señor.
Mientras más grande sea el Dios que tenemos, más pequeños serán los problemas que enfrentamos.
Tu problema puede ser muy grande pero te recuerdo que nuestro Dios lo es mucho más.
Tus adversidades son altas, nuestro Dios es más alto.
Tu enemigo es poderoso, nuestro Dios es todopoderoso.
Muchas veces cuando aparece un problema en nuestra vida lo primero que pensamos es que no hay salida, no hay solución y nos deprimimos y nos desanimamos, muchos inclusive empiezan a lamentarse antes de haber peleado. Pero algo que me ayudó muchísimo a cambiar mi actitud de derrota y fracaso fue cuando entendí que mis peleas son las peleas de Dios, mis batallas son sus batallas y mis enemigos son sus enemigos y desde ese momento estoy tranquilo y confiado porque nuestro Jesús no pierde batallas.
Es por eso que debemos de tener una actitud positiva a la hora de enfrentar los problemas. Sabiendo que cada problema o adversidad es una oportunidad para ver la mano de Dios sobre mi vida, y mientras más grande es el problema, más grande es la victoria y mientras más grande es el gigante, más fuerte va a caer.
El tamaño de mi Dios determina el tamaño de mi actitud.
El tamaño de mi Dios determina el tamaño de mis problemas. Debemos ser positivos a la hora de enfrentar las dificultades.
Debemos aprender a ser positivos en todo momento de manera que nuestra felicidad no dependa de mis circunstancias o de nuestros problemas.
Te tengo una gran noticia, desde ahora vas a poder ser feliz y vas a disfrutar la vida aun en medio de la dificultad, porque sabes que Dios tiene el control de tu vida, y sabes que aun en el día mas frió, con la peor neblina, Dios siempre puede hacer brillar el sol en nuestro corazón.
Números 14:24, “En cambio, a mi siervo Caleb, que ha mostrado una actitud diferente y me ha sido fiel, le daré posesión de la tierra que exploró, y su descendencia la heredará.”
Muchos israelitas murieron sin entrar en la tierra prometida, muchos se quedaron en la entrada, muchos incluso se quedaron en la puerta, pero ¿qué hizo que hombres como Caleb conquistaran la tierra y la disfrutaran? Su actitud. No cualquier actitud sino una actitud diferente.
Mientras todos tenían una actitud de temor, Caleb tuvo una actitud de fe; mientras todos tuvieron una actitud de conformismo, Caleb tuvo una actitud de conquista; mientras todos querían rebelarse, Caleb decidió ser fiel. Esta clase de actitud le valió a Caleb la bendición de que Dios le diera por posesión suya la tierra prometida, pero acá viene lo tremendo, la actitud de Caleb influyó aún a sus futuras generaciones.
Porque Dios le dijo: y tu descendencia heredará esta tierra.
Tus actitudes no solo influyen en tu vida, sino que influyen en tu familia, tus finanzas y lo más increíble, tus actitudes determinan la herencia que le dejas a tu descendencia.
Tus actitudes pueden provocar bendición para tus hijos y tus nietos y es por eso que no te puedes dar el lujo de tener una actitud de mediocridad en tu vida.
¿Por qué el pueblo tuvo una actitud de derrota y de fracaso y Caleb tuvo una actitud diferente? Porque Caleb le había creído a Dios, Caleb creyó las promesas de Dios, no le creyó a las circunstancias.
¡Sorprende a los que te rodean teniendo una buena actitud, una actitud diferente!