Devocional diario noviembre 24
El sueño de Dios para ti
Lucas 1:49, «Pues el Todopoderoso es santo y ha hecho grandes cosas por mi.»
La semilla que ha sido sembrada dentro de ti ha sido hecho por un Dios GRANDE y TODOPODEROSO.
¡Dentro de cada uno de nosotros Dios ya depositó grandeza!
Tenemos qué aprender a desarrollar los grandes planes que Dios creó para nosotros.
Efesios 3:20, “Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros.”
Dios puede hacer cosas mucho más grandes de las que podamos pedir o soñar.
La habilidad de soñar es un regalo de Dios y es lo que nos hace diferentes a toda la creación porque ni las plantas ni los animales pueden soñar. Solo el hombre tiene la capacidad de soñar, visualizarse, planear y lo mejor y más importante alcanzar esos sueños. Todo gran logro que se ha alcanzado en la historia de la humanidad ha sido logrado gracias a que hubo alguien que tuvo un sueño.
Los sueños mantienen vivo nuestro ser interior, nos dan esperanza, nos dan alegría, nos dan destino. Tus sueños definen quien eres y hasta donde vas a llegar.
Existen 5 tipos de personas con respecto a los sueños:
Las personas que no sueñan sino que sólo sobreviven.
Jesús una vez se acercó a un hombre y le dijo: ¿qué quieres que haga por ti? ¿Si Dios en este momento te hiciera esta pregunta, cuál sería tu respuesta?
Dios es capaz de hacer más por ti de lo que puedes pedir o soñar; Dios es un cumplidor de sueños.
Vivir la vida sin un sueño es como ir de compras sin dinero: terminas con las manos vacías y el corazón triste.
Es como jugar fútbol sin arquero, vas a perder el partido.
Si no tienes un sueño vas a vivir de frustración en frustración.
Los sueños le dan sabor a la vida, una vida sin ellos es muy aburrida.
Las personas que viven sin sueños viven lamentándose todo el tiempo de lo que no han hecho, ni han logrado en la vida.
Las personas que tienen sueños pequeños.
Grandes sueños demandan una gran responsabilidad y un gran esfuerzo. Las personas con sueños pequeños prefieren ir a lo seguro y tener metas que son fácilmente alcanzables.
Muchas personas tienen temor a soñar en grande porque temen que sus sueños no se cumplan y terminen fracasando. Una de las razones más comunes por las que muchos dejan de soñar en grande es para evitar la crítica y la burla.
Cuando sueñas en pequeño quizás nunca harás el ridículo frente a la gente pero sí frente a Dios porque le estás diciendo a Dios: sueño en pequeño porque pienso que eres pequeño.
El tamaño de tus sueños determinan el tamaño de tu Dios.
Las personas que tienen sueños incorrectos.
Una de las tragedias de la vida es ver personas invirtiendo sus vidas en sueños que al final se dan cuenta que no son lo que esperaban.
Tienes mucho potencial como para desperdiciarlo, persiguiendo un sueño que no viene de Dios.
No inviertas tu vida persiguiendo un sueño para agradar a las personas, ni a tus padres ni a tus amigos, mejor busca seguir un sueño que agrade a Dios.
Las personas que tienen sueños vagos.
Jesús a la edad de 12 años dijo:“debo estar en los negocios de mi padre.” A la edad de 12 ya tenía un sueño claro, una misión firme y al final de su vida, estando en la cruz del calvario dijo: ¡Consumado es! Todo lo que hizo en su ministerio público, lo hizo con el sueño del Padre en mente. Tu y yo siempre hemos estado en los sueños del Padre.
En otras palabras dijo, terminé lo que vine a hacer, está hecho, misión cumplida. Sueños vagos dan resultados vagos.
5. Personas que tienen un sueño de Dios.
Estas personas se caracterizan no solo por soñar en grande sino que saben hacia donde van porque tienen un sueño que han recibido de Dios.
¿Quién recibió un sueño grande de parte de Dios y lo cumplió?
Éxodo 3:7-10, “Luego el Señor le dijo (a Moisés): Ciertamente he visto la opresión que sufre mi pueblo en Egipto. He oído sus gritos de angustia a causa de la crueldad de sus capataces. Estoy al tanto de sus sufrimientos.”
Dios vio un problema, vio sufrimiento, entonces escogió a una persona para rescatar a su pueblo de las manos de Faraón.
Dios le mostró a Moisés un sueño para su vida, y Moisés al final lo cumplió.
Dios tiene tantos sueños como las personas que existen.
Pídele que te muestre su sueño.