Devocional diario noviembre 22
La oración respondida
1 Samuel 1: 6- 7 “Como Ana no tenía hijos, Penina se burlaba de ella. Tanto le molestaba que Ana lloraba mucho y ni comer quería. Todos los años, cuando iban al santuario, Penina la trataba así.”
¿Cuántos años has orado por algo y aun no recibes la respuesta?
¿Cuántos años tras años has soportado la burla y el escarnio de otros?
Dios no es que no te está escuchando o que está siendo indiferente a tu necesidad. Las cosas en el reino de Dios no suceden porque sí, todo tiene un tiempo y un espacio. Pero hoy puedes proponerte que tu oración acelere el tiempo y traiga vida a esa tierra prometida.
Estamos en época de conquista y es indispensable que logremos que nuestra oración cause un efecto. Que los cielos se puedan abrir.
¿Cómo entonces abrir los cielos con nuestra oración y recibir la respuesta que queremos?
1 Samuel 1: 9b, “Una vez, después de comer lo que fue ofrecido como sacrificio en Silo, Ana se levantó y fue a orar. El sacerdote Elí estaba sentado en su lugar de costumbre junto a la entrada del tabernáculo.”
Comienza a orar sin parar
Ana se levantó y se fue a orar. Tú te tienes qué levantar y no mirar las circunstancias sino comenzar a ver a Dios en ellas. La oración antes de transformar nuestras circunstancias tiene que transformar nuestras vidas y llevarnos a un nuevo nivel de fe.
Sea cual sea tu situación debes orar, porque así pienses que si no recibes respuesta, no serás la misma persona después que lo hagas.
Así que no te frustres, ora porque no tardará y a su tiempo te va a responder.
Versículos 10-11. “Ana, con una profunda angustia, lloraba amargamente mientras oraba al Señor e hizo el siguiente voto: «Oh Señor de los Ejércitos Celestiales, si miras mi dolor y contestas mi oración y me das un hijo, entonces te lo devolveré. Él será tuyo durante toda su vida, y como señal de que fue dedicado al Señor, nunca se le cortará el cabello.”
Haz un pacto con Dios
Ana quiso ofrecer a Dios algo a cambio en caso que le respondiera su oración. Ella entregó a Samuel antes de siquiera tenerlo.
Desde el principio, déjale claro a Dios que lo que quieres será para Él y no sólo para beneficio y placer tuyo. Que sea para que su reino se extienda, y no solamente para que tu alma se sienta satisfecha.
Si haces una oración y le incluyes un pacto, vas a obtener la respuesta más rápido.
Versículo 3, “Cada año Elcana (el esposo de Ana) viajaba a la ciudad de Silo para adorar al Señor de los Ejércitos Celestiales y ofrecerle sacrificios en el tabernáculo. Los sacerdotes del Señor en ese tiempo eran los dos hijos de Elí: Ofni y Finees.”
3. Actúa como si ya hubieras recibido tu petición.
Tienes que dejar la tristeza, la depresión, la angustia y el afán, porque esto demuestra que no crees que Dios puede cambiar tu situación. Ana continuó su vida como si ya estuviera embarazada. Aprendemos de Ana que ella fue persistente e insistente en oración, así fue como salió de ese círculo vicioso que no la dejaba avanzar y así va a ocurrir contigo.
Dios va a responder porque Él no miente, ni te abandona.
vs.19b, “Temprano a la mañana siguiente, la familia se levantó y una vez más fue a adorar al Señor. Después regresaron a su casa en Ramá. Ahora bien, cuando Elcana se acostó con Ana, el Señor se acordó de la súplica de ella, y a su debido tiempo dio a luz un hijo a quien le puso por nombre Samuel, porque dijo: «Se lo pedí al Señor «.
Te aseguro que Dios se va a acordar de tu súplica y no va a dejar avergonzado Su Nombre ni el tuyo.
vs.25-28 “Después de sacrificar el toro, llevaron al niño a Elí.
«Señor, ¿se acuerda de mí? preguntó Ana. Soy aquella misma mujer que estuvo aquí hace varios años orando al Señor.
Le pedí al Señor que me diera este niño, y él concedió mi petición.
Ahora se lo entrego al Señor, y le pertenecerá a él toda su vida». Y allí ellos adoraron al Señor.”
De la mismísima manera que Ana, indefectiblemente vas a recibir respuesta a tu anhelo, pero cuando esto suceda, no dejes de adorar y agradecer a Dios.
Que el cumplimiento de las promesas de Dios a tu vida nunca te alejen sino que te acerquen a Él y que sirvan de memoria para nunca olvidar Su amor inagotable y Su fidelidad permanente.
Una vez hayas leído o escuchado este devocional el día de hoy, debes tener la certeza de que es el tiempo de recibir tu promesa.
Tendré esa certeza de que es tiempo de recibir mi promesa, gracias y bendiciones.
Amén Martha, Dios es bueno!