Devocional diario noviembre 16

La Paciencia

La paciencia es la actitud que lleva al ser humano a poder soportar contratiempos y dificultades para conseguir algún bien.

Paciente es ser aguantador y poder estar tranquilo bajo presión. La paciencia tiene que ver con las relaciones.

Necesitamos paciencia todos los días y en todo lugar.

La Biblia nos enseña que la paciencia en nuestras vidas no solo es muy importante sino poderosa.

Proverbios 16:32 “Mejor es ser paciente que poderoso;
 más vale tener control propio que conquistar una ciudad.”

Una persona paciente es la que aprende a tener dominio propio frente a las circunstancias, las personas impacientes son los que por el contrario dejan que las circunstancias los dominen.

A muchos les da miedo pedir a Dios paciencia por temor a que se los dé, sin embargo si quieres ser usado por Dios, pidas paciencia o no, no es bueno reaccionar a las circunstancias.

Nuestra paciencia va a ser probada de muchas maneras.

Los discípulos de Jesús estaban molestos e impacientes porque habían niños interrumpiendo la labor del Maestro.

Leemos en Mateo 19: 13-14,
“Cierto día, algunos padres llevaron a sus niños a Jesús para que pusiera sus manos sobre ellos y orara por ellos. Pero los discípulos regañaron a los padres por molestar a Jesús. Pero Jesús les dijo:
«Dejen que los niños vengan a mí. ¡No los detengan! Pues el reino del cielo pertenece a los que son como estos niños».”
Aquí vemos a Jesús enseñando a los discípulos a saber manejar las interrupciones con la actitud correcta.

¿Cómo desarrollar paciencia?

Te animo a primero evaluar las consecuencias de la impaciencia.

Proverbios 14:29 “Los que tienen entendimiento no pierden los estribos; los que se enojan fácilmente demuestran gran necedad.”

Hay momentos en los que una explosión de impaciencia nos ha costado poco o mucho.

• Esaú por su impaciencia perdió su primogenitura.
• Abraham y Sara por su impaciencia quisieron ayudar a Dios y tuvieron un hijo que no era el hijo de la promesa.
• Saúl por su impaciencia ofreció sacrificios antes que el Profeta Samuel llegara y por eso perdió su reinado.
• Moisés debido a su impaciencia no le habló a la roca sino que la golpeó y por eso no se le permitió entrar a la tierra prometida.
• Sansón por su impaciencia escogió a la mujer equivocada y no sólo perdió la visión sino que perdió su vida.
• Ammón por su impaciencia y por no controlar sus pasiones sexuales violó a Tamar.
• El hijo pródigo por su impaciencia pidió su herencia y la perdió toda.

La impaciencia te lleva hasta a pelearte con Dios y terminas pensando que Dios no te escucha, y que a todos los demás les da y a tí no y cuando estamos peleados con Dios comenzamos a pelearnos con todos los demás. Las impaciencias no miran las consecuencias y cómo son de destructoras.

Jueces 18:25,

“Pero los danitas le respondieron: «Ya deja de gritarnos. No vaya a ser que alguno de nosotros pierda la paciencia y te mate, junto con toda tu familia.”

La impaciencia es incredulidad. Porque si no tengo paciencia para esperar la respuesta de Dios, es que yo no tengo la suficiente fe para creer que Él tiene todo en sus manos y a su tiempo va a dar la respuesta.

Dios nos forma en procesos y no en sucesos.

Santiago 1:3-5,

“porque ustedes saben que, siempre que se pone a prueba la fe, la constancia tiene una oportunidad para desarrollarse. Así que dejen que crezca, pues una vez que su constancia se haya desarrollado plenamente, serán perfectos y completos, y no les faltará nada.
Si necesitan sabiduría, pídansela a nuestro generoso Dios, y él se la dará; no los reprenderá por pedirla.”

Para ser maduros, necesitamos ser parte del proceso que madura y las pruebas de la vida son ese proceso que necesitamos.

Los cuarenta años que Moisés pasó en el desierto contribuyeron a su preparación, los diecisiete años de prueba de José fueron necesarios para que pasara de un pozo a un palacio.

Las personas impacientes se caracterizan por tener una forma limitada de ver las cosas. Sólo alcanzan a ver sus metas o sus necesidades, sus prioridades, y el tiempo que necesitan para lograrlas.

Debemos entender que una de las raíces más profundas de la impaciencia es el egoísmo.

Si quiero volverme una persona paciente, debo desechar el egoísmo de mi vida y empezar a ver las cosas desde el punto de vista de las otras personas.

Si yo quiero tener éxito y quiero rodearme de personas valiosas, debo ponerme en los zapatos de ellos. Debo aprender a ser empático con los demás.

1 Corintios 13, conocido como el capítulo del amor, leemos que el amor es paciente.

Si soy una persona impaciente no estoy practicando el amor.

Si digo que amo a mi familia pero no les tengo paciencia, no los amo en realidad.

Una de las maneras como expresamos nuestro amor es por medio de la paciencia y tenemos al mejor maestro, a Dios, por la paciencia que tiene con nosotros cada día, nosotros debemos también tenerla con nuestro prójimo.

Efesios 4:2 RVC “y que sean humildes y mansos, y tolerantes y pacientes unos con otros, en amor.”

Permaneciendo en Dios es la única manera de dar fruto y uno de estos muy importante es expresando paciencia hacia mi prójimo.

Paciencia es una evidencia de nuestra dependencia en Dios.

Dios quiere que nosotros aprendamos a depender de Él.

Noé esperó ciento veinte años a que llegara el diluvio.

Abraham esperó veinticinco años para que se cumpliera la promesa de tener a Isaac.

Moisés pasó 40 años en el desierto.

Los discípulos tuvieron que esperar con paciencia a que viniera el Espíritu Santo.

La Biblia es un libro que nos enseña a esperar; esperando en Dios demostramos nuestra fe, y con nuestra fe agradamos a Dios. Recuerda que Dios nunca llega tarde.

Si el mensaje ha hablado a tu vida, deja un comentario a continuación, esto nos ayudará a seguir creciendo. Y comparte el mensaje con esas personas que Dios a puesto en tu mente mientras encuchas el devocional.

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