Es Tiempo de Conectar, diciembre 24
Una Noche con el REY
Hoy por la noche será un momento muy especial, tendremos un banquete espiritual y nos sentaremos a la mesa con nuestro Dios.
Lucas 14:15-24,
“Oyendo esto uno de los que estaban sentados con él a la mesa, le dijo: Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios.
Entonces Jesús le dijo: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos. Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado.”
Dios nos dice hoy que ya todo está preparado, no te preocupes por lo que te van a servir, si es pavo o lechona, o por cómo te vas a vestir, pues lo más importante es que estás invitado a la Cena y que podrás disfrutar del banquete con el mismo Dios, preocúpate de que no te los vas a perder, recuerda que Él ya tiene TODO preparado para ti, ya está listo todo.
“Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla; te ruego que me excuses.”
Comenzaron a poner excusas para no asistir y la primera excusa que pusieron estaba relacionada con su economía, sus inversiones.
Dios nos da muchas bendiciones como un buen trabajo, un buen esposo(a), unos buenos hijos, pero cuando los ponemos por encima de Dios, ya no son tan buenas esas bendiciones porque nos alejan de Él.
Haz todo lo posible que el centro de toda celebración hoy sea Jesús y asegúrate de darle un lugar en tu mesa. Recuerda que esas bendiciones que has obtenido han venido de su mano y que esas mismas bendiciones las lleves al pesebre como un regalo. Llévale tus victorias, llévale tus triunfos, lo mejor que ha pasado en tu vida.
Que en esta noche puedas sentarte a la mesa y reserves un lugar especial para darle gracias a Dios por lo bueno que ha sido contigo este año.
“Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses.”
Nunca permitamos que el dinero y las cosas de este mundo se interpongan entre nosotros y Dios, que nuestro trabajo nos tenga tan ocupados que ya no tenemos tiempo para Dios, recuerda los momentos de escasez que viviste y que Él no te abandonó sino que fue tu proveedor.
“Y otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir.”
Ningún bendición sentimental debe ocupar el primer lugar antes que Dios, ni tus hijos, ni tu esposo nada debe estar por encima de Él. Pon a Dios en el centro de tu vida, y todas tus relaciones tendrán el lugar que les corresponde.
“Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces enojado el padre de familia, dijo a su siervo: Vé pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos.
Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar.
Dijo el señor al siervo: Vé por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa. Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena.”
Dios nunca se quedará sin gente que le adore, siempre buscará a otro que quiera sentarse a la mesa y disfrutar de su compañía. Nadie puede ir a la mesa del REY si no ha sido llamado por el mismo REY.
Dios va a crear una ocasión para mostrarte los cielos abiertos.
Aquieta tu espíritu para que puedas encontrarte con Jesús en esta noche, y antes de pedirle algo, le des gracias por su amor, por sus bendiciones, por la salud de tu familia y por todo lo que te dio, sin embargo que ninguna de esas cosas esté por encima de tu amor por Él.
El rey quiere que lo ames a Él más que a sus bendiciones. Tan sólo necesitamos un momento sentados a la mesa del Rey para que todo cambie.
Un encuentro con el rey tiene el poder para cambiar tu vida.
Un encuentro con el rey tiene el poder para cambiar tu destino.
No es cualquier banquete que tiene un tiempo de duración, un inicio y un fin; no, Dios te está invitando a su mesa todos los días de tu vida, a no volver a tener hambre de necesidades sino que tu copa desborde de sus bendiciones eternamente.
Tu futuro no está en cualquier mesa sino junto a tu amado. Nada hay tan dulce como el estar con Dios todos los días sentados en su mesa porque cuando tomamos nuestro puesto en la mesa, algo maravilloso sucede.
Ester 5:6-8,
“Y dijo el rey a Ester en el banquete, mientras bebían vino: ¿Cuál es tu petición, y te será otorgada? ¿Cuál es tu demanda? Aunque sea la mitad del reino, te será concedida.
Entonces respondió Ester y dijo: Mi petición y mi demanda es esta: Si he hallado gracia ante los ojos del rey, y si place al rey otorgar mi petición y conceder mi demanda, que venga el rey con Amán a otro banquete que les prepararé; y mañana haré conforme a lo que el rey ha mandado.”
Esther quería dejarle algo claro a Amán, que a pesar de tenerle de enemigo, nunca va a dejar de adorar a su rey.
Hay un intercambio real pues pudiste haber llegado a la mesa con hambre, pero te vas satisfecho.
Llegaste a la mesa débil, pero allí vas a recobrar nuevas fuerzas.
Llegaste a la mesa avergonzado por tu pasado pero como Él es el Rey, puede extender su cetro sobre ti y darte un nuevo nombre, un nuevo destino.
Recuerda, no es tan importante cómo llegas a la mesa, sino cómo sales de ella día a día.
Comprométete hoy a tener una cita divina con el REY todos los días