Es Tiempo de Conectar, diciembre 22

Tiempos de jubileo



 

Levítico 25:10,

“El año cincuenta será declarado santo, y se proclamará en el país la liberación de todos sus habitantes. Será para ustedes un jubileo, y cada uno volverá a su heredad familiar y a su propio clan.”

Si entendemos lo que significa el Jubileo, entenderemos por qué se celebra la navidad y por qué nuestras vidas pueden cantar victoria.

En la ley hebrea, o sea en el Antiguo Testamento, Dios se aseguró de apartar un año que debería celebrarse cada 50 años y ese año se conoce como el Año de Jubileo. Seis años se trabajaba la tierra y en el séptimo año la tierra descansaba.

El Año del Jubileo era un año de perdonar y de celebrar la benevolencia de Dios, un año en el cual se perdonaban las deudas. Un año en el cual los esclavos quedaban libres.

Las familias que habían estado separadas debido a la esclavitud, se volvían a encontrar y las tierras que se habían perdido, eran recuperadas.

¿Te imaginas esto? ¡Es tremendo! Que lo que hoy son deudas, y vives para trabajar por ello, todas quedan canceladas.

Que ese pecado, esa debilidad con la que luchas y te tiene atado, te suelta para que sirvas en libertad.

Que no habrían más problemas familiares, ni desunión, sino restauración, donde todo, absolutamente todo lo que te había robado el enemigo o el sistema te será devuelto.

Levítico 25:13,

“En el año de jubileo cada uno volverá a su heredad familiar.”

Es un nuevo comienzo, una nueva oportunidad.

Ten la ESPERANZA de que tu tiempo de jubileo ha llegado.

En el Génesis entró el pecado a la tierra y la desobediencia trajo muchas consecuencias como la separación de Dios, señorío de satanás sobre el hombre, entró la ruina a la tierra produciendo abrojos y espinos, entró la enfermedad y como consecuencia entró la muerte tanto espiritual como la muerte física hasta que nace Jesús y dice en

Isaías 61:1-3,

“El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel;

a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados;

a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya.”

En Navidad tú celebras El Jubileo, el año de la buena voluntad de Dios, lo que perdimos nos es restituido.

¡El Jubileo es lo que Jesús logró para nosotros!

En el Jubileo recuperamos lo más importante que es nuestra relación con Dios siendo Jesús el puente.

El Jubileo es la salvación del alma, que incluye ser sano del cuerpo, protegido, redimido, preservado del peligro y libre de ruina.

Podrás estar cargando con maldiciones familiares, maldiciones de alcoholismo, de infidelidad, de desvíos sexuales, de suicidio, de pobreza, de enfermedad, pero Jesús vino para romper esos ciclos de maldición en tu vida.

La puerta ya se abrió, los barrotes ya no son más fuertes que tu FE.

Lucas 2:9-14,

“De repente, apareció entre ellos un ángel del Señor, y el resplandor de la gloria del Señor los rodeó. Los pastores estaban aterrados,

pero el ángel los tranquilizó. «No tengan miedo, dijo. Les traigo buenas noticias que darán gran alegría a toda la gente. ¡El Salvador, sí, el Mesías, el Señor ha nacido hoy en Belén, la ciudad de David!

Y lo reconocerán por la siguiente señal: encontrarán a un niño envuelto en tiras de tela, acostado en un pesebre». De pronto, se unió a ese ángel una inmensa multitud
—los ejércitos celestiales— que alababan a Dios y decían:

«Gloria a Dios en el cielo más alto y paz en la tierra para aquellos en quienes Dios se complace.»

Uno de los requisitos para que venga este tiempo de jubileo es ser parte del pueblo de Dios.

El jubileo es una promesa divina, pero para disfrutarla se necesita obediencia y fe.

¡No temas! Que lo que viene a tu vida son puras buenas noticias, y serán de alegría para ti y para tu familia.

Algunos en esta época del año están tristes de ver que no cumplieron sus metas pero ponle más ganas el próximo año, que nada te baje los ánimos, no te sientas mal si terminas el año solo pues Dios está contigo.

¡Gloria Dios en el cielo, y en la tierra paz!

Jesús dijo en Juan 14:27,

“La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden.”

Dile a Dios que quieres estar en paz con Él, en paz contigo mismo y en paz con los demás, y que quieres comenzar a vivir un nuevo tiempo, un tiempo de jubileo, un tiempo de restitución, un tiempo de alegría extrema y plenitud.

Luego di, ¡Gloria a Dios, ya comenzó mi tiempo de Jubileo!

Si el mensaje ha hablado a tu vida, deja un comentario a continuación, esto nos ayudará a seguir creciendo. Y comparte el mensaje con esas personas que Dios a puesto en tu mente mientras encuchas el devocional.

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