Es Tiempo de Conectar, diciembre 19

Las promesas no tienen fecha de expiración

 

Dios quiere que te recuerde que si él te prometió algo, ¡Lo cumplirá! Él nunca llega tarde, siempre llega a tiempo.

Hebreos 11:11,

“Fue por la fe que hasta Sara pudo tener un hijo, a pesar de ser estéril y demasiado anciana. Ella creyó que Dios cumpliría su promesa.”

Abraham y Sara pensaron que ya se les había pasado el tiempo, de tanto esperar creyeron que Dios se había olvidado de ellos, pero al final su fe los premió con su promesa. Las promesas de Dios no tienen tiempo de expiración.

Las promesas de Dios son en Él, Sí y Amén.

Dios sigue siendo el mismo Dios que partió el mar rojo.
Dios sigue siendo el mismo Dios que hizo caer las murallas de Jericó.
Dios sigue siendo el mismo Dios que derribó a Goliat.
Dios sigue siendo el Dios que cumple lo que promete.

Dile a tu fe que no te desesperes.
Dile a tu fe que no se canse.
Dile a tu fe que se fortalezca en la promesa.

Génesis 18:10-14,

“Entonces uno de ellos dijo: Yo volveré a verte dentro de un año, ¡y tu esposa, Sara, tendrá un hijo! Sara escuchaba la conversación desde la carpa. Abraham y Sara eran muy ancianos en ese tiempo, y hacía mucho que Sara había pasado la edad de tener hijos. Así que se rió en silencio dentro de sí misma, y dijo:

«¿Cómo podría una mujer acabada como yo disfrutar semejante placer, sobre todo cuando mi señor —mi esposo— también es muy viejo?».

Entonces el Señor le dijo a Abraham: ¿Por qué se rió Sara y dijo:“¿Acaso puede una mujer vieja como yo tener un bebé?

¿Existe algo demasiado difícil para el Señor? Regresaré dentro de un año, y Sara tendrá un hijo.”

¿Habrá algo demasiado difícil para Dios? ¿Cuál es tu sueño? ¿Cuál es ese deseo que aún no se cumple, pero que esperas que Dios te haga el milagro?

Muchas personas pierden sus promesas porque confunden sus tiempos con los tiempos de Dios. Sara entendió que no podía perder la fe, aunque tenía muchos motivos para reír.

Dios le dijo, tú reirás, pero reirás cuando veas tu milagro.

Eso mismo sucede con nosotros muchas veces, andamos medio incrédulos que Dios hará algo, nos reímos de nervios, pero vendrá el tiempo de la risa.

La risa de Sara no era de gozo sino de duda. Debemos creer a Dios y a sus promesas.
Génesis 16:1-3,

“Ahora bien, Sarai, la esposa de Abram, no había podido darle hijos; pero tenía una sierva egipcia llamada Agar.

Entonces Sarai le dijo a Abram: «El Señor no me ha permitido tener hijos. Ve y acuéstate con mi sierva; quizá yo pueda tener hijos por medio de ella».

Y Abram aceptó la propuesta de Sarai. Entonces Sarai, la esposa de Abram, tomó a Agar, la sierva egipcia, y la entregó a Abram como mujer. (Esto ocurrió diez años después de que Abram se estableció en la tierra de Canaán).”

Cuando tratamos de ayudarle a Dios para que cumpla sus promesas, terminamos engendrando a un Ismael. No te adelantes en tratar de darle ayudas a Dios, Él sabe lo que es mejor para ti.

Dios tiene un Isaac en tu futuro, no engendres un Ismael fuera de su voluntad.

Romanos 4.18–21 (TLA)

“Cuando Dios le prometió a Abraham que tendría muchísimos descendientes, esto parecía imposible. Sin embargo, por su esperanza y confianza en Dios, Abraham llegó a ser el antepasado de gente de muchos países que también confían en Dios. Aunque Abraham tenía casi cien años, y sabía que pronto moriría, nunca dejó de confiar en Dios. Y aunque sabía que su esposa Sara no podía tener hijos, nunca dudó de que Dios cumpliría su promesa.

Al contrario, su confianza era cada vez más firme, y daba gracias a Dios. Abraham estaba completamente seguro de que Dios tenía poder para cumplir su promesa.”

No dudes que Dios tiene el poder para cumplir también su promesa para ti.

Ora, sueña qué quieres lograr en los próximos cinco y diez años, alinea estos deseos a la voluntad de Dios, pídele a Dios aquello que te prometió y recuérdale su promesa en tu vida.

Salmo 119.49–50 (TLA),

“Tus promesas me dan esperanza; ¡no te olvides de ellas! Tus promesas me dan vida; me consuelan en mi dolor.”

Jeremías 32.17 (NTV),

«¡Oh Soberano Señor! Hiciste los cielos y la tierra con tu mano fuerte y tu brazo poderoso. ¡Nada es demasiado difícil para ti!”

Gracias Dios porque no hay NADA difícil para ti.

Si el mensaje ha hablado a tu vida, deja un comentario a continuación, esto nos ayudará a seguir creciendo. Y comparte el mensaje con esas personas que Dios a puesto en tu mente mientras encuchas el devocional.

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3 comentarios en “Devocional diciembre 19”

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