Es Tiempo de Conectar, diciembre 18
Somos socios de Dios
¿Quién es el dueño de todo lo que poseemos? Colosenses 1:15-17 “Cristo es la imagen visible del Dios invisible. Él ya existía antes de que las cosas fueran creadas y es supremo sobre toda la creación porque, por medio de él, Dios creó todo lo que existe en los lugares celestiales y en la tierra.
Hizo las cosas que podemos ver y las que no podemos ver, tales como tronos, reinos, gobernantes y autoridades del mundo invisible. Todo fue creado por medio de él y para él.
Él ya existía antes de todas las cosas y mantiene unida toda la creación.”
Según el capitalismo, los bienes que posee una persona le pertenecen, así sean heredados o los haya trabajado con inteligencia y esfuerzo y puede hacer lo que quiere con ellos.
El socialismo en cambio afirma que los bienes no son del individuo sino de la sociedad y el estado debe repartirlos equitativamente.
La Biblia nos enseña que los dueños de los bienes de esta tierra no son ni de los individuos ni de la sociedad, sino de Dios.
Romanos 14:7-8, «Porque ninguno de nosotros vive para sí ni muere para sí… si vivimos o si morimos, somos del Señor.»
Hageo 2:8, “Mía es la plata y mío es el oro”, afirma el Señor de los Ejércitos.”
Todo es de Dios y él nos ha puesto como administradores, como mayordomos, es decir nos ha puesto al cuidado de todo lo que tenemos.
Tu negocio es de Dios
Tu familia es de Dios
Tus talentos son de Dios
Tus relaciones son de DIos
Y tú y yo somos socios de Dios en esta empresa, ¿no es esto una muy buena noticia?
Lucas 6:38,
“Den, y recibirán. Lo que den a otros les será devuelto por completo: apretado, sacudido para que haya lugar para más, desbordante y derramado sobre el regazo. La cantidad que den determinará la cantidad que recibirán a cambio».”
Dios usó a Faraón para proveer a su pueblo, así que nuestra prosperidad puede venir incluso de nuestros enemigos, de aquellos que nos oprimen.
Dios también puede proveer de una manera sobrenatural desde el cielo así como hizo que cayera maná en el desierto.
¿Qué tenemos qué hacer? El mejor negocio es hacer a Dios nuestro socio mayoritario.
Del tamaño de tu asignación a Dios como prioridad, será el tamaño de tu provisión.
2 Corintios 9:10,
“Pues es Dios quien provee la semilla al agricultor y luego el pan para comer. De la misma manera, él proveerá y aumentará los recursos de ustedes y luego producirá una gran cosecha de generosidad en ustedes.”
Si Dios se encarga de la provisión, tú encárgate de trabajar con integridad. Él te dará la semilla, Él te dará el pan, Él aumentará los recursos.
Consejos para ser un buen socio de Dios;
Manejar tus relaciones comerciales con integridad y no buscar engañar ni tomar ventaja.
«…Ustedes buscan achicar la medida y aumentar el precio, falsear las balanzas.» Amos 8:5.
No defraudar a quienes confían en ti.
Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres, Col 3:23.
No retener el pago a tus empleados.
“No explotes a tu prójimo, ni lo despojes de nada. No retengas el salario de tu jornalero hasta el día siguiente… “ Lev. 19:13.
No quedes mal con un préstamo y si ves que vas a quedar mal, mejor no pidas prestado.
“Los malvados piden prestado y nunca pagan sus deudas, pero los justos prestan y dan con generosidad.” Salmos 37:21.
No engañes al gobierno no pagando tus impuestos.
“Los gobernantes están al servicio de Dios …Así que páguenle a cada uno lo que deban pagarle, ya sea que se trate de impuestos, contribuciones, respeto o estimación.” Ro 13:6-7
No le robes a Dios, tu socio principal.
“¿Acaso roba el hombre a Dios? ¡Ustedes me están robando! Y todavía preguntan: ¿En qué te robamos? En los diezmos y en las ofrendas.” Mal. 3:8
Dios nos está viendo.
«No se engañen, de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra.” Gal. 6:7
La deshonestidad afecta nuestro carácter.
«Las riquezas mal habidas no sirven de nada,… .» Prov. 10:2.
Dios recompensará tu honestidad.
“El hombre fiel recibirá muchas bendiciones; el que tiene prisa por enriquecerse no quedará impune.” Prov. 28:20.
«¡Excelente! Eres un empleado bueno y se puede confiar en ti. Ya que cuidaste bien lo poco que te di, ahora voy a encargarte cosas más importantes…» Mat. 25:21.
Dios nos invita a ser sus socios, sus mayordomos o administradores de todos sus bienes.
Desde el principio nos puso en el Jardín del Edén para que lo cultivemos. Dios le dijo a Adán y a Eva:
«Multiplicaos, llenad la tierra y sojuzgadla. pueden comer de todos los árboles del huerto libremente, pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comeréis.» Génesis 1:28, 2:16-17.
El árbol prohibido era para recordarnos constantemente que aunque nos dio autoridad sobre todo, él se reserva el derecho de propiedad. Siempre tendremos qué rendir cuentas a Dios.
Un Mayordomo es uno que administra los bienes de otro. Veamos un ejemplo concreto de lo que es un Mayordomo:
José fue vendido por sus hermanos a un mercader de esclavos, estos lo llevaron a Egipto y lo pusieron a la venta en el mercado.
«Cuando José llegó a Egipto como propiedad de los mercaderes Ismaelitas, fue comprado por Potifar, capitán de la guardia personal del Faraón y oficial muy importante.
El Señor bendijo mucho a José en la casa de su amo, de modo que tenía éxito en todo lo que emprendía.
Potifar comprendió que el Señor estaba con José de una manera muy especial, y José llegó a ser su persona de confianza. Pronto estuvo a cargo de toda la administración de la hacienda y todos los negocios de Potifar.
Inmediatamente Dios comenzó a bendecir a Potifar por amor a José. Todos los asuntos de su hacienda comenzaron a prosperar, sus cosechas aumentaron y se multiplicó su ganado.
Entonces Potifar le entregó a José la responsabilidad administrativa de todas sus posesiones. Con José en ese cargo no se preocupaba de cosa alguna sino de comer.
Además de las cualidades mencionadas, José era un joven bien parecido.» Génesis 39:1-6.
Cuando Potifar lo compró, debido a que era muy jovencito, primero lo puso a hacer cosas sencillas, como los mandados y la limpieza de la casa. Pero cada cosa que hacía José, le iba bien.
Por fin Potifar lo puso sobre todos sus bienes, tanto en la casa como en su hacienda. José llegó a ser el mayordomo de Potifar y estaba sobre todos sus negocios. Todo el que veía a José haciendo transacciones y firmando los cheques, pensaba que era un hombre muy rico. Pero la verdad es que era siervo de Potifar y Potifar era su dueño.
La fortuna que administraba, no era suya, sino de su amo, quien estaba muy contento y lo trataba muy bien.
¡Es probable que José tuviera su propia casa y sirvientes, pero no era dueño de nada, era mayordomo. Gozaba de las riquezas de su patrón, quien vivía encantado de tenerle como su administrador.
Cuanto más ganancias generaba para su jefe, su jefe le daba más a él.
Nosotros, como José, somos mayordomos de Dios quien puso esta tierra en nuestras manos, nos dio un cerebro con inteligencia y la capacidad de aumentarla, nos dio fuerza física, nos dio riquezas espirituales, y nos dio posesiones materiales, poco o mucho todos tenemos algo y tenemos la capacidad de multiplicarlas.
Un día tendremos qué rendir cuentas de cómo administramos todo lo que nos dio.
Mateo 6.21 (NTV),
“Donde esté tu tesoro, allí estarán también los deseos de tu corazón.”
Dios no quiere apoderarse de tu dinero, lo que quiere es asegurarse de que tu dinero no se apodere de ti.
Mateo 6.24 (NTV),
“Nadie puede servir a dos amos. Pues odiará a uno y amará al otro; será leal a uno y despreciará al otro. No se puede servir a Dios y al dinero.”
Debo usar el dinero para servir a Dios y no usar a Dios para servir al dinero.
Hagamos a Dios el socio mayoritario de nuestra empresa, esto nos dará incremento de ingresos, protección, ayuda y nos ayudará a descubrir lo que Dios quiere que hagamos para Él.
Dios como socio de nuestras cosas, una de las mejores decisiones, amo estos devocionales, gracias y bendiciones.