Devocional diario diciembre 14

Pon tus sueños en las manos de Dios

 

“El rey, con la reina sentada a su lado, preguntó: ¿Cuánto tiempo estarás fuera? ¿Cuándo piensas regresar? Después de decirle cuánto tiempo estaría ausente, el rey accedió a mi petición.

Además le dije al rey: Si al rey le agrada, permítame llevar cartas dirigidas a los gobernadores de la provincia al occidente del río Éufrates, indicándoles que me permitan viajar sin peligro por sus territorios de camino a Judá.

Además, le ruego que me dé una carta dirigida a Asaf, el encargado del bosque del rey, con instrucciones de suministrarme madera. La necesitaré para hacer vigas para las puertas de la fortaleza del templo, para las murallas de la ciudad y para mi propia casa. Entonces el rey me concedió estas peticiones porque la bondadosa mano de Dios estaba sobre mí.

Cuando llegué ante los gobernadores de la provincia al occidente del río Éufrates, les entregué las cartas del rey. Debo agregar que el rey mandó oficiales del ejército y jinetes para protegerme.

Ahora bien, cuando Sanbalat, el horonita, y Tobías, el oficial amonita, se enteraron de mi llegada, se molestaron mucho porque alguien había venido para ayudar al pueblo de Israel.” Nehemías 2:6-10.

El rey se agradó con Nehemías, porque vio que sabía lo que quería, sabía cómo lo iba a hacer y estaba determinado a hacerlo.

Nehemías no solo tenía un sueño, tenía una visión. Hoy en día muchos sueñan, tienen una visión pero poco hacen para que esa visión se convierta en una realidad.

Nehemías le puso hora, fecha y lugar a su sueño y el rey se agradó de eso. Para que un sueño o una visión se cumpla es crucial establecer metas que sean específicas, que sean medibles, que sean alcanzables, realistas y que tengan una fecha en las que las queremos cumplir, estas metas se conocen como metas SMART.

El tener una visión me ayuda a saber hacia dónde quiero ir. La visión dibuja el blanco en tu vida.

La visión es la imagen que se tiene del lugar a donde se quiere llegar, de cómo queremos vernos como empresa o como individuos en un futuro definido.

Cuando tenemos visión sabemos hacia dónde tenemos qué disparar. Una persona sin visión no sabe hacia dónde está yendo, y a lo mejor termina dando vueltas en círculo, pero cuando hay visión hay rumbo, hay un norte.

Tener visión produce motivación, cuando sabes a dónde quieres ir te motiva y te impulsa.

Cuando tenemos un sueño o una visión, debemos ponerlo en manos de Dios para que tenga éxito.

Proverbios 16:3,

“Pon todo lo que hagas en manos del Señor, y tus planes tendrán éxito.”

v. 7-9, de Nehemías 2 ( NTV)

“Si al rey le agrada, permítame llevar cartas dirigidas a los gobernadores de la provincia al occidente del río Éufrates, indicándoles que me permitan viajar sin peligro por sus territorios de camino a Judá.

Además, le ruego que me dé una carta dirigida a Asaf, el encargado del bosque del rey, con instrucciones de suministrarme madera. La necesitaré para hacer vigas para las puertas de la fortaleza del templo, para las murallas de la ciudad y para mi propia casa. Entonces el rey me concedió estas peticiones porque la bondadosa mano de Dios estaba sobre mí. Cuando llegué ante los gobernadores de la provincia al occidente del río Éufrates, les entregué las cartas del rey. Debo agregar que el rey mandó oficiales del ejército y jinetes para protegerme.”

Una vez que tenemos una visión clara de lo que queremos hacer debemos prepararnos para lograrla. Nehemías no solo tuvo una visión, sino que además se preparó y movilizó recursos para poder cumplirla.

Muchas personas confunden lo que es caminar por fe, piensan que es caminar al azar y Dios se encargará de hacer los milagros. Nehemías tuvo fe, pero también planeó, se preparó y buscó el favor del rey ¿Estás preparándote para cumplir el sueño de Dios con tu vida?

Para las Olimpiadas los participantes se preparan con mucha disciplina para competir y poder lograr una medalla. Nosotros también debemos prepararnos y debemos tener metas, no sólo basta con tener el sueño, ese sueño debe estar en las manos de Dios y nosotros debemos prepararnos bien.
” Los funcionarios de la ciudad no supieron de mi salida ni de lo que hice, porque aún no le había dicho nada a nadie sobre mis planes. Todavía no había hablado con los líderes judíos: los sacerdotes, los nobles, los funcionarios, ni con ningún otro en la administración;

pero ahora les dije: —Ustedes saben muy bien las dificultades en que estamos. Jerusalén yace en ruinas y sus puertas fueron destruidas por fuego.
¡Reconstruyamos la muralla de Jerusalén y pongamos fin a esta desgracia!

Después les conté cómo la bondadosa mano de Dios estaba sobre mí, y acerca de mi conversación con el rey. De inmediato contestaron: ¡Sí, reconstruyamos la muralla! Así que comenzaron la buena obra.” v. 16-18

Durante muchos años las murallas de Jerusalén permanecieron en ruinas, y aunque todos sabían que era necesario hacer algo al respecto, nadie lo había hecho.

Hasta que Nehemías dice,

“Levantémonos y manos a la obra. Así esforzaron sus manos para bien.”

Si dice “Levantémonos” es porque movilizó a otros y porque se encontraban en estado postración. Y si dice “comencemos la buena obra” es porque tenían mucho trabajo por hacer.

Tus sueños no te llegan estando acostado o con los brazos cruzados, tienes que esforzarte, levantarte y trabajar, pues de nada sirve una gran visión, mucha preparación, si no hay acción.

v. 19-20,

“Sin embargo, cuando Sanbalat, Tobías y Gesem el árabe se enteraron de nuestro plan, se burlaron con desprecio. ¿Qué están haciendo? preguntaron. ¿Se rebelan contra el rey?

“Yo contesté: El Dios del cielo nos ayudará a tener éxito. Nosotros, sus siervos, comenzaremos a reconstruir esta muralla; pero ustedes no tienen ninguna parte ni derecho legal o reclamo histórico en Jerusalén.”

Nehemías no escapó de tener enemigos y muchos se opusieron a su obra, pero él nunca renunció al sueño que Dios había puesto en su vida.

Nehemías peleó por sus sueños, y puso toda su fe en acción, estaba totalmente confiado de que si Dios estaba de su lado nadie podría detenerlo.

Esa misma convicción la debemos tener tú y yo, si queremos cumplir la visión de Dios para nuestras vidas.

1 Samuel 10:7,

“Y cuando te hayan sucedido estas señales, haz lo que te viniere a la mano, porque Dios está contigo.”

Oremos, Dios mío quiero que aclares mi visión, que pueda soñar con lo que tú quieres hacer por medio de mí. Que todo lo que haga esté en tus manos y lo prosperes, me des paz, me ayudes a perseverar con disciplina, me esfuerces para luchar por tus sueños, a prepararme para la bendición que tienes para mi y a seguir confiando que si tú estás en todos mis asuntos, me irá muy bien.

Si el mensaje ha hablado a tu vida, deja un comentario a continuación, esto nos ayudará a seguir creciendo. Y comparte el mensaje con esas personas que Dios a puesto en tu mente mientras encuchas el devocional.

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