Devocional diario diciembre 11
Su gozo es nuestra fuerza
Gozo, amigos, es sinónimo de deleite; es más que alegría, es felicidad plena, es entusiasmo, es júbilo. El gozo se encuentra en el espíritu, en el cuerpo sentimos placer.
Cuando Dios creó al hombre lo situó en un paraíso porque Él siempre ha planeado lo mejor para nosotros porque Él es amor. El plan de Dios no era el sufrimiento para tu vida, sino que disfrutaras de la creación en una amistad con Él. Él quiere darte una vida llena de gozo. Gozo es lo que el hombre anhela y busca, aquello que sólo encuentra verdaderamente en Dios.
Antes de conocer una relación íntima con Dios, no sabíamos qué era tener comunión con Él, vivíamos intentando desesperadamente experimentar momentos de felicidad, pero independientemente de Dios. Instantes de alegría, pero alejados de Él; y cuando algo parecía darnos la dicha que tanto buscábamos, muchas veces hacíamos de ello nuestro propio dios.
El hombre que crea encontrar su deleite en una mujer está dispuesto a todo por ella, igualmente otros encuentran satisfacción en acumular trofeos, premios, diplomas, reconocimiento; pero todo es tan efímero.
Es que debemos llegar a la conclusión que el único que nos puede dar el verdadero gozo…ES EL.
Ro.14:17, “Porque el reino de Dios no es comida, ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.”
¿Dónde encontramos gozo? En la dulce amistad con el Espíritu Santo.
No te deprimas, encuentra en Dios la fuerza que necesitas para seguir adelante.
Nehemías 8:10c “¡No se desalienten ni entristezcan, porque el gozo del Señor es su fuerza!».”
A los cristianos sólo nos es permitida un tipo de tristeza y es aquella que produce arrepentimiento. El ser humano sólo tiene dos causas por las cuales estar tristes y a lo mejor encuentras un montón, pero la Biblia nos afirma que sólo existen dos.
2 Co. 7:10 “ Pues la clase de tristeza que Dios desea que suframos nos aleja del pecado y trae como resultado salvación. No hay que lamentarse por esa clase de tristeza; pero la tristeza del mundo, a la cual le falta arrepentimiento, resulta en muerte espiritual.”
Aquí vemos que uno no debe arrepentirse de estar triste por sus pecados, pero sí debemos arrepentirnos y confesar como pecado el estar triste por causa del mundo. ¿Te habías dado cuenta de eso? Hay tristeza de la cual debemos arrepentirnos porque está dejando una semilla de muerte en nuestra vida.
Cuántas personas no saben acudir a Dios en su tristeza y terminan enloqueciendo, drogándose o quitándose la vida. Cada vez que un ser humano anhela la muerte, es como si estuviera diciendo no a Dios, porque Dios es la vida misma.
Jesús nos dijo en Jn. 14:6 :
“…Yo soy en camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mi.”
¿De quién reniegas cuando quieres morirte?
A lo mejor muchas veces y debido a la depresión que pasas hasta has querido dejar este mundo pero debes confesar esto como pecado para que experimentes el gozo del Señor, aún en las circunstancias que estás pasando.
De seguro que si te arrepientes y lo confiesas lo vas a poder hacer. La verdad nos hace libres y eso es algo maravilloso. El cristiano tampoco debe deprimirse porque Jesús nunca se deprimió. Él experimentó angustia, Él tuvo dolor, pero nunca se abandonó a ello y por eso nosotros, como sus discípulos, no debemos tampoco hacerlo.
La tristeza te debilita, el gozo te fortalece.
Si su gozo es tu fuerza,o sea tu espinaca espiritual, entonces es por eso que el diablo busca siempre robarte el gozo. Y es que el gozo evidencia también nuestra fe en lo que Dios hará.
Si estamos enfermos y eso nos deprime, quizás es porque estamos poniendo nuestros ojos en la enfermedad, y no en Jesús. En cambio si decidimos estar gozosos porque hay una Escritura que dice que por las llagas de Cristo hemos sido sanados, nuestro gozo revelará o hará evidente nuestra fe, y Dios podrá obrar.
¿Sabías que Jesús fue el más gozoso de los hombres? ¿Te lo imaginas así?
Hebreos 1:8-9,
“Mas del Hijo dice: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; cetro de equidad es el cetro de tu reino. Has amado la justicia, y aborrecido la maldad, por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, con óleo de alegría más que a tus compañeros.”
Jesús, aquel que mora en nuestro corazón, tenía más alegría que sus mismos compañeros de jornada. Debemos dejar que Él viva su vida en nosotros. En la cruz Jesús sufrió por nuestros pecados, pero aquello que lo sostuvo fue Él que se gozaba en su espíritu viendo con los ojos de la fe el fruto de su aflicción.
He.12:2,
“puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de Él, sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.“
2 Corintios 6:10,
“como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, mas enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, más poseyéndolo todo.”
¡Decide estar gozoso!
El rey David, un hombre conforme al corazón de Dios, tomó la decisión de gozarse.
Salmo 9:2,
“Me alegraré y me regocijaré en ti; cantaré a tu nombre, oh Altísimo.”
Salmo 34:2,
“En Jehová se gloriará mi alma; lo oirán los mansos y se alegrarán.”
Salmo 118:24,
“Este es el día que hizo Jehová, nos alegraremos y nos gozaremos en él.”
Si estamos pasando problemas, permitamos el gozo con la confianza de que Dios nos librará de todos ellos. Cualquier situación que estés pasando, te animo a que te goces imaginando el momento en que vamos a recibir el milagro esperado, nos gozaremos porque ya tenemos la provisión para él, gracias al sacrificio de Cristo en la cruz.
El apóstol Pablo nos manda reiteradamente en sus epístolas: “Estad siempre gozosos” (1 Ts.5:16) “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez os digo: ¡Regocijaos!” (Fil.4:4)
Y no pensemos que el apóstol Pablo no experimentaba dificultades.
2 Co.7:4,
“ Mucha franqueza tengo con vosotros; mucho me glorío con respecto de vosotros; lleno estoy de consolación; sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones.“
No es que Pablo fuera masoquista, ni nada de eso; lo que pasa es que él no vivía centrado en sus problemas, sino en Jesús y en la misión que le había sido encomendada.
Así que si no crees tener de qué gozarte, gózate con aquellos que se gozan.
Eso manda la palabra en 2 Corintios 7:13,
“Esto nos ha alentado en gran manera. Además de nuestro propio aliento, nos deleitamos particularmente al ver lo feliz que estaba Tito por la manera en que todos ustedes lo recibieron y lo tranquilizaron.”
Hagamos el ejercicio de alegrarnos y regocijarnos por las bendiciones que Dios le da a los demás, y pronto veremos también cómo las bendiciones llegan a nuestras vidas.
RECETA PARA NO PERDER EL GOZO.
Tener un corazón humilde y agradecido.
Si no olvidamos de donde nos ha traído el Señor y meditamos en los favores y en la gracia de Dios para con nosotros, quedamos abrumados por su amor y nuestro corazón se llenará al instante de gozo.
David decía en el Salmos 139:4-6,
“Pues aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová tú la sabes toda. Detrás y delante me rodeaste, y sobre mí pusiste tu mano. Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; alto es, no lo puedo comprender.”
Los ángeles te cuidan, tu vida tiene propósito, si murieras hoy vas a ir a los brazos del Señor y disfrutarás con Él por la eternidad. Por si fuera poco, respiras gratis, perteneces a la familia de Dios y hay un plan maravilloso para tu vida. ¡Qué más! Comienza cada día agradeciendo a Dios por lo que tienes para que no termines el día quejándote por lo que te falta.
Servir a Dios haciendo su voluntad nos ayuda a siempre estar gozosos.
Hay un gozo inmenso escondido en el servicio, porque no hay nada mejor para el ser humano que el hacer la voluntad de Dios la cual es siempre buena, agradable y perfecta.
Lucas 10:17,
“Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor aun los demonios se nos sujetan en tu nombre.”
Los discípulos volvieron con gozo porque vieron que el mismo poder que estaba en Jesús, estaba también en ellos. Se gozaban de ver a Dios obrar. Todo siervo de Dios también sabe que una de las cosas que producen en el creyente mayor gozo es el predicar las buenas nuevas de la salvación y ver un alma venir a los pies de Cristo.
El apóstol Pablo se gozaba siempre que alguien estuviera compartiendo las Buenas Nuevas, aun sabiendo que no lo hacían con las mejores motivaciones.
Filipenses 1:18, “¿Qué, pues? Que no obstante, de todas maneras, o por pretexto o por verdad, Cristo es anunciado; y en esto me gozo, y me gozaré aún.”
Implementar el hábito de la oración del estudio de la Biblia nos da gozo.
Sal.105:3,
“Gloriaos en su santo nombre, alégrese el corazón de los que buscan a Jehová.”
Nadie sale de su presencia con las manos vacías o con tristeza en el corazón. ¿Te das el tiempo de buscar al Señor en oración apenas te despiertas? Eso es clave para que el enemigo no te robe el gozo en el transcurso del día.
Obedecer al Señor nos da gozo siempre.
Salmos 19:8,
“Los mandamientos de Jehová son rectos que alegran el corazón.”
Hemos sido diseñados por Dios para tener gozo cuando andamos en obediencia y para ser infelices cuando no lo hacemos.
Alabar y adorar a Dios es una fuente de gozo.
Porque la alabanza y la adoración traen la presencia de Dios. ¿Y qué encontramos en su presencia?
Salmo 16:11b,
“ …en su presencia hay plenitud de gozo, delicias a su diestra para siempre.”
Ejercitar la fe y confiar en Dios nos mantiene gozosos aun a pesar de las pruebas.
Salmo 5:11,
“Pero alégrense todos los que en ti confían; den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; en ti se regocijen los que aman tu nombre.”