Devocional diario diciembre 10
Problemas inesperados, soluciones divinas.
Job 1:13-20,
“Un día cuando los hijos y las hijas de Job celebraban en casa del hermano mayor, llegó un mensajero a casa de Job con las siguientes noticias: «Sus bueyes estaban arando y los burros comiendo a su lado, cuando los Sabeos nos asaltaron. Robaron todos los animales y mataron a los trabajadores, y yo soy el único que escapó para contárselo».
Mientras este mensajero todavía hablaba, llegó otro con esta noticia: «Cayó del cielo el fuego de Dios y calcinó a las ovejas y a todos los pastores; yo soy el único que escapó para contárselo».
Mientras este mensajero todavía hablaba, llegó un tercero con esta noticia: «Tres bandas de saqueadores caldeos robaron sus camellos y mataron a los sirvientes; yo soy el único que escapó para contárselo».
No había terminado de hablar el tercer mensajero cuando llegó otro con esta noticia:
«Sus hijos e hijas estaban festejando en casa del hermano mayor y, de pronto, un fuerte viento del desierto llegó y azotó la casa por los cuatro costados. La casa se vino abajo y todos ellos murieron; yo soy el único que escapó para contárselo».
Job se levantó y rasgó su vestido en señal de dolor; después se rasuró la cabeza y se postró en el suelo para adorar.”
Job fue un hombre que de un momento a otro perdió todo: sus bienes, su posición y aún su familia.
Y una cosa es enfrentar aquellos desafíos que sabemos que van venir y para los cuales nos podemos preparar y otra muy diferente es enfrentar problemas inesperados como le tocó enfrentar a Job.
Hay momentos en nuestras vidas donde tenemos problemas inesperados: Perdemos el trabajo sorpresivamente, una enfermedad repentina, un problema familiar. Y son este tipo de problemas los más difíciles de aceptar, enfrentar y superar.
Pero Job hizo de la adversidad su universidad y de su vida podemos ver tres grandes enseñanzas.
Dios tiene el control.
Job en el momento más difícil de su vida no se quejó, ni criticó, ni tampoco murmuró sino al contrario, adoró.
¿Qué clase de persona puede adorar después que lo pierde todo? Sólo alguien que sabe que Dios hará algo por Él, sólo alguien que confía en Dios plenamente y sabe que tiene el control.
Las circunstancias pueden parecer estar fuera de control pero Dios tiene a todo nuestro mundo en la palma de su mano y Él tiene el control total de tu vida, familia, finanzas, y de todo.
Cuando tengas problemas inesperados, no te desesperes, confía en que Dios tiene el control. Aún en medio de la peor tormenta puedes alabar a Dios porque Él sigue siendo rey, Él sigue sentado en el trono, Él sigue siendo todopoderoso y Él y sólo Él tiene la última palabra en tu vida. Cuando uno tiene la confianza que Dios tiene el control tenemos paz en medio de la tormenta, tenemos esperanza en medio de la crisis, tenemos aliento para seguir orando, creyendo y peleando la batalla.
Dios tiene un plan.
Job 1:21,22,
“y dijo:«Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo estaré cuando me vaya. El Señor me dio lo que tenía,y el Señor me lo ha quitado. ¡Alabado sea el nombre del Señor!» A pesar de todo, Job no pecó porque no culpó a Dios.”
Job no sólo sabía que Dios estaba en control sino que Dios tenía un plan. Y nosotros debemos enfrentar cada problema con la confianza de que Dios tiene un plan y un propósito con todo. Para nosotros este problema puede ser una sorpresa pero a Dios NADA lo toma por sorpresa. Dios siempre tiene un plan y Dios no desperdicia nada en tu vida y va usar ese problema para alinearte con su propósito y su destino.
Es muy interesante que Job sabía que Dios tenía poder para dar y quitar. Algunas veces Dios nos tiene que quitar antes de que nos pueda dar.
Dios te quiere dar prosperidad pero primero te va quitar la pobreza.
Dios te quiere dar salud pero primero te va quitar la enfermedad.
Dios te quiere dar un llamado, un ministerio pero primero te va a quitar tu comodidad.
Dios te quiere dar un esposo pero primero va a quitar a ese vago con el que estás saliendo.
Muchas veces Dios quita para probarnos.
Muchas veces Dios quita para moldear nuestro carácter. Muchas veces Dios quita para que nuestra fe crezca.
Pero siempre que Dios quita es para darnos algo mejor.
Dios muchas veces permite que sucedan cosas para que lo mejor de nosotros salga a relucir.
Un problema inesperado es la evidencia de que hay grandeza dentro de ti, alguna solución divina viene en camino. Es verdad que cosas malas le suceden a personas buenas, pero las personas buenas no se rinden frente a las cosas malas sino que las enfrentan y las superan en el Nombre de Jesús.
El salmista en un momento de adversidad dijo que a pesar de todo El Señor cumplirá su propósito en mí. Y yo declaro que sin importar lo que estás viviendo Dios cumplirá su propósito en ti. Vas a ser todo lo que Dios te ha llamado a ser y vas alcanzar todo lo que Dios tiene preparado para ti.
Dios tiene una solución divina para cada problema.
Job 2:8-10,
“Job, sentado entre cenizas, se rascaba con un trozo de teja.
Su esposa le dijo: «¿Todavía intentas conservar tu integridad? Maldice a Dios y muérete». Sin embargo, Job contestó: «Hablas como una mujer necia. ¿Aceptaremos solo las cosas buenas que vienen de la mano de Dios y nunca lo malo?».
A pesar de todo, Job no dijo nada incorrecto.”
Job se mantuvo firme hasta el final porque sabía que por más difícil que fuera la prueba Dios ya tenía la salida.
Dios tiene una solución divina para tu problema.
Muchas veces las cosas antes de ponerse mejor se ponen peor. Dios tiene la salida para problemas que todavía no enfrentas.
Así como David cuando mató al gigante Goliat con una piedra, Dios tiene preparada una piedra para cada uno de tus gigantes. Pero es tu trabajo usar la onda. Vas a salir victorioso de esta prueba pero no solo depende de Dios, también depende de ti.
Por eso es clave entender que los problemas son inevitables pero deprimirse es opcional. Podemos estar derribados por fuera pero nunca por dentro.
La Biblia dice que llueve tanto sobre el justo como sobre el injusto. Ninguna arma forjada en contra de ti prosperará.
Y algo que debemos recordar es que las pruebas son temporales pero las promesas de Dios son eternas.
Job 42.10,
“Cuando Job oró por sus amigos, el Señor le restauró su bienestar. Es más, ¡el Señor le dio el doble de lo que antes tenía!”
José es el ejemplo de que mientras tus enemigos planean destrucción, Dios usa todas las piezas para nuestra bendición. Si a José no lo hubieran arrojado al pozo no hubiera terminado en el palacio.
Problemas inesperados, soluciones divinas.
Me llegó al alma… Gracias. Muy hermoso. Refleja muchas situaciones de nuestras vidas que si las afrontamos con amor y confianza, siempre van surgiendo más bendiciones y motivos para sonreir… Trascendemos, aprendemos y resurgimos de las cenizas con mayor brillo y fuerza…
Amén liliana.