Devocional diario diciembre 08
Despierto por una voz
Salmo 143:8 «Hazme oír cada mañana acerca de tu amor inagotable, porque en ti confío. Muéstrame por dónde debo andar, porque a ti me entrego.»
¿Quién de ustedes se va a atrever a despertar del sueño personal y egocéntrico para eventualmente cumplir el sueño celestial?
Dios hablaba directamente con Moisés y con Josué, sin embargo durante tres siglos de gobierno de los jueces, la voz de Dios fue escasa.
En los tiempos de Elí, no hubo profetas que dieran a Israel mensajes de parte de Dios, sus propios hijos prestaban el servicio del templo con motivaciones equivocadas, realmente sólo se interesaban por sus propios intereses mientras servían en el templo y su propia avaricia interfería en la comunicación con Dios.
Samuel desde que nació fue consagrado por su madre y ella lo dejó en el templo en una tierna edad para que viviera y creciera en el templo junto con el sacerdote Elí y Samuel esperó el tiempo de Dios; a veces pensamos que Dios se olvidó de nosotros, pero déjame decirte que Dios quiere hablarte en este momento.
Dios está hablando al oído de un Samuel, un niño que estaba en el momento indicado y en el lugar indicado justo en el lugar donde Dios nos quiere tener a cada uno de nosotros, ese lugar se llama el «lugar secreto.»
1 Samuel 3:1-9,
“Samuel, que todavía era joven, servía al Señor bajo el cuidado de Elí. En esos tiempos no era común oír palabra del Señor, ni eran frecuentes las visiones. Elí ya se estaba quedando ciego.
Un día, mientras él descansaba en su habitación, Samuel dormía en el santuario del Señor, donde se encontraba el arca de Dios. La lámpara de Dios todavía estaba encendida.
El Señor llamó a Samuel, y éste respondió: – Aquí estoy. Y en seguida fue corriendo a donde estaba Elí, y le dijo:- Aquí estoy; ¿para qué me llamó usted? – Yo no te he llamado – respondió Elí – . Vuelve a acostarte. Y Samuel volvió a su cama.
Pero una vez más el Señor lo llamó: – ¡Samuel! Él se levantó, fue a donde estaba Elí y le dijo: – Aquí estoy; ¿para qué me llamó usted? – Hijo mío – respondió Elí – , yo no te he llamado. Vuelve a acostarte.
Samuel todavía no conocía al Señor, ni su palabra se le había revelado.
Por tercera vez llamó el Señor a Samuel. Él se levantó y fue a donde estaba Elí. – Aquí estoy – le dijo – ; ¿para qué me llamó usted? Entonces Elí se dio cuenta de que el Señor estaba llamando al muchacho.
Ve y acuéstate – le dijo Elí – . Si alguien vuelve a llamarte, dile: “Habla, Señor, que tu siervo escucha.” Así que Samuel se fue y se acostó en su cama.”
Samuel servía a Dios, era un adorador; un adorador no es el que canta o toca un instrumento sino el que está cerca de Dios. Tu voz ministra a Dios, y Él quiere escucharte. ¡No te calles, ni permitas que tu lámpara se apague, debes mantenerla encendida!
Elí dormía porque su espíritu estaba adormecido ¡No duermas cuando Dios te quiere hablar!
En esos tiempos no era común oír a Dios, en estos tiempos tampoco, se nos aparece cualquier persona que nos habla “disque de parte de Dios” y nosotros le creemos todo. La voz de Dios siempre será sustentada por la Palabra de Dios (La Biblia).
Samuel estaba en el templo pero expectante de que algo fuera a suceder y sus oídos pudieron escuchar la voz de Dios. Samuel fue llamado 3 veces por Dios para que lo escuchara.
¿Cuántas veces Dios te tiene que llamar, para que le hagas caso?
1 Samuel 3:10,
“Y vino Jehová y se paró, y llamó como las otras veces: !!Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye.”
Hay un momento en el que Dios te llama, y te dice «haré una cosa» y quien la oyere le retumbarán ambos oídos.
ESCÚCHALO pues es la respuesta del cielo que estabas esperando.
No te duermas, ni te impacientes, ni te dejes confundir, deja que la dulce voz de Dios sea la que te despierte cada día.
Oración: Dios mío, no quiero ser como Elí o como sus hijos que viven de las apariencias, quiero ser un Samuel que te escucha, que vive cerca de tu presencia.
Dios mío dame un corazón encendido de amor por ti y úsame para inspirar a otros a ser buscadores de tu presencia. Quiero ser un adorador como Samuel y escuchar tu voz.