Devocional diario diciembre 07
Cómo orar
La oración en la vida de un cristiano debe ser una prioridad.
Martín Lutero dijo: “Tengo tanto qué hacer que debo pasar las primeras 3 horas orando. La oración debe convertirse en un estilo de vida, en una prioridad.”
Recibí una promesa hace muchos años cuando apenas comenzaba a enamorarme del Señor, era jóven y tenía mucho por vivir, en ese momento lo leí en la versión Reina Valera 1960, otras versiones no lo dicen de la misma manera.
Job 8:5-7
“Si tú de mañana buscares a Dios, y rogares al Todopoderoso; Si fueres limpio y recto,
ciertamente luego se despertará por ti, y hará próspera la morada de tu justicia.
Y aunque tu principio haya sido pequeño, tu postrer estado será muy grande.”
¡WOW! ¡Qué promesa! Desde entonces he formado un hábito diario de oración y de estudio de la Biblia, no importa qué tan enredada esté la vida, qué tan ocupado esté, qué tantas presiones tenga.
Una cosa es que te hablen de Dios y te amonesten a que le des prioridad a Él, y otra muy diferente es cuando es Dios quien te habla y te da promesas.
La oración no es una opción sino que se convierte en una necesidad.
Y la Biblia nos da varios principios importantes de cómo orar de tal manera que obtengamos respuestas.
Debemos orar al padre.
Juan 16:23, “En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.”
Es interesante que Jesús nos dejó instrucciones claras acerca de la oración. Jesús nos enseñó muy detalladamente cómo orar para que nuestras oraciones no se vuelvan paisaje sino que sean efectivas y tengan respuesta.
Y Él nos dijo que a la hora de orar, oremos al Padre. No se trata simplemente de orar mecánicamente, sino es entender que cada vez que voy a orar voy a tener una conversación con alguien real, con mi Padre Celestial.
Quizás no estamos recibiendo respuesta a nuestras peticiones porque no lo estamos haciendo de la manera que Jesús nos enseñó.
Debemos orar en el Nombre de Jesús. Juan 16:24, dice orar “en mi nombre.”
No sólo debemos orar al Padre sino que debemos hacerlo en su Nombre. Debemos orar sabiendo que existe autoridad en el Nombre de Jesús.
Filipenses 2:10,
“para que en el Nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra.”
La Biblia nos enseña cómo el Nombre de Jesús tiene poder. Cuando oras en el Nombre de Jesús es como cobrar un cheque con la seguridad de que tiene la firma correcta.
Un cheque sin firma o sin la firma correcta no tiene valor, una oración sin la firma de Jesús tampoco tiene valor.
Cuando oras en el Nombre de Jesús estás invitando a Jesús a intervenir en esa circunstancia o problema.
Debemos orar creyendo.
Marcos 11:24,
“Por eso les digo: Crean que ya han recibido todo lo que están pidiendo en oración, y lo obtendrán.”
Tus oraciones tienen qué estar recargadas con fe.
Una pistola es inofensiva si está descargada pero es peligrosa si está cargada, tus oraciones son inofensivas si están descargadas,si son nominales, si son repetitivas, pero son peligrosas cuando están cargadas de fe.
Muchas oraciones son anuladas porque luego que oramos empezamos a tener actitudes o palabras de duda, temor o incredulidad. La fe no solo nos ayuda a recibir la respuesta de la oración sino que nos ayuda a mantener la respuesta.
La fe no solo me ayuda a recibir mi milagro sino a conservarlo, la fe no solo me ayuda a recibir la bendición de Dios sino a mantenerla.
El libro de Hebreos nos enseña lo siguiente en Hebreos 11:6,
“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.”
Cuando me acerco a Dios me debo acercar con fe, sabiendo que Él es un Padre bueno y galardonador de los que le buscan. Hay recompensas cuando buscamos a Dios.
Debemos orar conforme a la palabra de Dios.
1 Juan 5:14 “Y esta es la confianza que tenemos en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, Él nos oye.”
La Biblia nos da un principio bien importante que muchas veces pasamos por alto a la hora de orar y es de pedir de acuerdo a la voluntad de Dios.
Y pedir de acuerdo a la voluntad de Dios es pedir de acuerdo a la palabra de Dios.
Santiago 4:8 dice: “Piden pero no reciben porque piden mal…”
Yo pido mal cuando no pido de acuerdo a la palabra de Dios.
Es por eso que la vida de oración debe ir acompañada de una vida devocional.
Mientras más conozco la Biblia, más conozco la voluntad de Dios para mi vida y más efectivas van a ser mis oraciones. En la Biblia hay una promesa para cada una de tus necesidades.
Busca cada una de esas promesas, y ora conforme a la Palabra de Dios.
Que buena manera de recordar como debemos orar, esto es un paso diario a la vez pero solo lo podemos lograr conectados a la fuente de vida, gracias y bendiciones.
Totalmente de acuerdo Martha, ser perseverantes debe ser nuestro pan diario👍