Devocional diario diciembre 02
Rumbo a mi Destino
Cada vez que he tratado de seguir mi destino a mi manera, me he equivocado.
El libro de Proverbios 14:12 (NVI)
“Hay caminos que al hombre le parecen rectos, pero que acaban por ser caminos de muerte.”
Cuando enfrentamos coyunturas en la vida y nos vemos obligados a tomar decisiones, lo mejor que yo he podido hacer es consultar a Dios en oración y estar muy atento a lo que su voz me dice.
Dios nos habla de varias maneras, una veces nos habla directamente con el susurro de Su voz, otras veces nos habla por medio de las Escrituras, otras por medio de las circunstancias y otras por medio de otras personas.
El destino de mi vida está determinado por mi dirección, no por mi intención, puedo tener muchas buenas intenciones, pero debo dejarme guiar por la dirección que me da Dios en todos los casos.
La Biblia nos da indicaciones para llegar al camino correcto.
Proverbios 7:6-7 (NVI)
“Desde la ventana de mi casa miré a través de la celosía. Me puse a ver a los inexpertos, y entre los jóvenes observé a uno de ellos falto de juicio.”
¿Qué nos hace falta para llegar a nuestro destino? A algunos nos falta buen juicio, a otros les falta criterio, sentido común, etc. La buena noticia es que si nos falta sabiduría, podremos pedírsela a Dios.
Salmos 32:8 «Te enseñaré y te mostraré el camino; te estaré observando y seré tu guía.”
Proverbios 7:24-27,
“Así que, hijo mío, escúchame; presta atención a mis palabras. No desvíes tu corazón hacia sus sendas, ni te extravíes por sus caminos, pues muchos han muerto por su causa; sus víctimas han sido innumerables. Su casa lleva derecho al sepulcro; ¡conduce al reino de la muerte!”
Salmo 138:8, «El Señor llevará a cabo los planes que tiene para mi vida, pues tu fiel amor, oh Señor, permanece para siempre. No me abandones, porque tú me creaste.»
La vida es una carrera, una posta que comenzó con Adán y Eva y que terminará cuando Jesucristo regrese. Nuestros abuelos nos pasaron la posta y nosotros se la pasaremos a nuestros hijos. Para unos esta carrera es larga, para otros es corta pero ello carece de importancia, ya que lo importante es que Dios cumpla su plan en nuestras vidas. Dios es quien está escribiendo nuestro futuro en “cheques en blanco” cada día, pero tú y yo somos los encargados de cobrarlos porque son «no negociables.» En el “Banco de la vida” necesitamos identificarnos como los corredores de la carrera, debemos vivir la vida y disfrutarla un día a la vez… y esto solo dependerá de ti.
No dejes que las batallas del momento empañen tu visión de lo bueno que Dios tiene para ti. Por eso, para ganar en esta carrera tendrás que saltar y esquivar los obstáculos que se te presenten durante el camino. El pasado y los «no pude» pueden ser un trampolín para saltar a lo nuevo o también pueden convertirse en un ancla para hundirnos.
Juan 6:66 “Muchos de sus discípulos volvieron atrás y ya no andaban con Él.”
En otras palabras, no perseveraron, se apartaron, tiraron la toalla.
Perseverancia no significa sólo continuidad, sino firmeza y constancia. Es ocuparse de modo incansable de algo, es ser “fielmente adicto.”
Benjamín Franklin una vez dijo: “Si en verdad amas la vida, no desperdicies tu tiempo porque es la materia prima de la cual está hecha la vida.”
1 Corintios 9:26, “Por eso yo corro cada paso con propósito”
No te dejes desviar ni distraer y que nada ni nadie te saque de la carrera. El futuro se decide HOY. Así que, comienza cada mañana con ímpetu, vive cada momento como si fuera el último, toma cada decisión con la ayuda de Dios y persigue con determinación y perseverancia tus sueños hasta obtenerlos.
Proverbios 3:6 «Busca su voluntad en todo lo que hagas, y Él te mostrará cuál camino tomar.»
En Dios siempre tenemos un nuevo comienzo como en una pizarra limpia. Él no te recuerda el pasado y si Él no lo hace, ¿quiénes somos nosotros para acordarnos? Es tiempo de que te embaraces de lo nuevo, atrás ni para coger impulso.
La posta ya se te ha entregado, ahora es tu turno de correr con todas tus fuerzas y poner tu mirada hacia la meta. No te dejes distraer con las cosas que están a tu costado y continúa con determinación por tu galardón, el mejor premio que se te puede dar que al final está Jesús con los brazos abiertos diciéndote:
“Lo lograste, has terminado la carrera, eres mi campeón.”
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Bendiciones Santiago, nos complace tu comentario ayúdanos a compartir el mensaje a personas que necesitan escuchar el mensaje. Igualmente te invitamos a hacer los cursos gratis que ofrecemos para seguir creciendo en nuestra comunión con Dios.
Conmovedor mensaje, gracias y bendiciones.
Saludos Martha, Dios te siga bendiciendo siempre.