Devocional diario octubre 07
El camino
El salmo 16 v. 1 inicia con una oración de David diciéndole a Dios, “Manténme a salvo, oh Dios porque a ti he acudido en busca de refugio.”
Cuando nos encontramos en una crisis y no sabemos a quién llamar o a donde acudir, el único que siempre está allí es Dios.
David continúa diciendo en el v.2: “¡Tu eres mi dueño! Todo lo bueno que tengo proviene de ti.”
Esta afirmación de que todo se lo debo a Él está en el v.5: “Señor , sólo tú eres mi herencia, mi copa de bendición; tú proteges todo lo que me pertenece.”
v.7-9 “Bendeciré al Señor, quien me guía; aun de noche mi corazón me enseña.
Sé que el Señor siempre está conmigo. No seré sacudido, porque él está aquí a mi lado.
Con razón mi corazón está contento y yo me alegro; mi cuerpo descansa seguro.”
Él nos guía, nos conduce por el camino correcto, tanto que nos hace sentir seguros.
Salmo 16:11 NTV «Me mostrarás el camino de la vida, me concederás la alegría de tu presencia y el placer de vivir contigo para siempre.»
Mis caminos pueden estar equivocados, pero el camino de Dios nunca lo estará. Antes estábamos ciegos y caminábamos sin Dios.
A una persona que no tiene vista, se le dificulta ver el camino por el que debe andar, se confunde, muchas veces cae en errores. Cuando Dios abre nuestros ojos podemos ver que hay caminos que parecen buenos, pero que en realidad no lo son.
1. Dios tiene un camino preparado para ti; la Biblia nos dice que hay una senda de la vida que está disponible para todos. Un camino de victoria, paz y éxito. En el primer siglo de la era cristiana, a los cristianos se les conocía como «los del camino.» Dios quiere que disfrutes de ese camino, de gozo, de felicidad; es un camino exclusivo, al igual que tu huella digital es única para ti.
Es un camino de plenitud, es decir es el único lugar donde nos sentimos completos.
2. La palabra de Dios es la que te guía a ese camino, es un camino totalmente diferente.
Proverbios 14:12 dice: “Delante de cada persona hay un camino que parece correcto, pero termina en muerte.”
Hay caminos que nos parecen los correctos, pero hay qué tener cuidado pues una cosa es que parezcan y otra muy diferente es que sean el camino que más nos convenga. Es como el oro que parece ser de 18 quilates pero le echamos un ácido para probarlo y termina siendo de 14 quilates o que solamente ha sido bañado en oro, lo cual es completamente diferente.
Si Jesús es el camino, no te desgastes yendo por senderos, cerciórate de que el camino por el que vas sea el camino que te lleva al destino correcto y no a un callejón sin salida.