Devocional diario octubre 03
Simples mortales amados por Dios
Dios es el creador Todopoderoso y cuida de lo más valioso de su creación, la gente.
Salmo 8, v.1-2 “Oh Señor, Señor nuestro, ¡tu majestuoso nombre llena la tierra! Tu gloria es más alta que los cielos. A los niños y a los bebés les has enseñado a hablar de tu fuerza, así silencias a tus enemigos y a todos los que se te oponen.”
Los niños parecen tener la facilidad de confiar en Dios y alabarlo sin dudas ni reservas, pero a muchos de nosotros, con el paso del tiempo, se nos hace más y más difícil hacerlo. Pídele a Dios que te dé fe como la de un niño y que elimine cualquier obstáculo que te impida caminar cerca de él.
v.3-5 “Cuando miro el cielo de noche y veo la obra de tus dedos —la luna y las estrellas que pusiste en su lugar—, me pregunto: ¿qué son los simples mortales para que pienses en ellos, los seres humanos para que de ellos te ocupes? Sin embargo, los hiciste un poco menor que Dios y los coronaste de gloria y honor.”
Cuando vemos la inmensidad de Dios, nos preguntamos cómo es posible que Dios pueda interesarse en simples mortales, cómo es que un Dios tan grande, tan bueno, tan majestuoso, pose su mirada sobre nosotros ¡Simples mortales!
Y no sólo nos mire, sino que también nos cuide; la próxima vez que pongas en duda tu valor como persona, recuerda que Dios te considera como alguien muy valioso.
Somos de gran valor por la sencilla razón de que llevamos el sello del creador.
¡No te sientas menos que nadie, no eres de poco valor, pues Dios tiene un amor especial por ti!
Dios tiene los cabellos de nuestra cabeza contados, tiene nuestras lágrimas en sus manos, nuestro corazón en el suyo, y con todo lo que ve en la creación, nos quiere a ti y a mi.
v.6-9 “Los pusiste a cargo de todo lo que creaste, y sometiste todas las cosas bajo su autoridad: los rebaños y las manadas y todos los animales salvajes, las aves del cielo, los peces del mar, y todo lo que nada por las corrientes oceánicas. Oh Señor, Señor nuestro, ¡tu majestuoso nombre llena la tierra!”
Nuestro majestuoso Dios tiene cuidado de nosotros, nos ama, nos cuida, se preocupa por nosotros, nos da autoridad y siempre está con nosotros.
¡Gracias Jesús por dejar tu majestuosidad y venir a morir por simples mortales! ¡Qué maravilla!